Calentamiento del golfo de Maine

Según los autores, el aumento de las temperaturas ha cambiado los patrones de circulación oceánica del Atlántico Norte, incluidas las corrientes que fluyen hacia las profundidades del golfo de Maine. El calentamiento de esta zona ha reducido la abundancia de copépodos, unos diminutos crustáceos que sirven como alimento a las ballenas francas. Esto ha reducido las tasas de partos y ha obligado a las ballenas a abandonar sus áreas de alimentación de mediados de verano en el Golfo de Maine para dirigirse al norte, hacia las aguas más frías del Golfo de San Lorenzo y donde no existen medidas de protección para evitar colisiones con barcos o enredos con las artes de pesca.

Esto ha llevado a un Evento de Mortalidad Inusual declarado por la NOAA en 2017, cuando se confirmaron 17 muertes de ballenas francas, principalmente en el Golfo de San Lorenzo. Diez ballenas francas fueron encontradas muertas en 2019, mientras que para 2020 y 2021, hasta el momento se han producido cuatro muertes. “Las ballenas francas continúan muriendo cada año”, alerta la autora principal Erin Meyer-Gutbrod, profesora asistente de la Universidad de Carolina del Sur. «Las políticas de protección deben fortalecerse inmediatamente antes de que esta especie disminuya más allá del punto de no retorno». Los científicos oceánicos esperan nuevas políticas sobre artes de pesca sin cuerdas, aplicación del límite de velocidad de los barcos y dinero para el monitoreo y predicción de la evolución del ecosistema.

Referencia: Meyer-Gutbrod et al. 2021. Ocean Regime Shift is Driving Collapse of the North Atlantic Right Whale Population. Oceanography https://doi.org/10.5670/oceanog.2021.308

 

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