Cómo resistir al invasor extraterrestre

Una prueba la tenemos en el que fue el juego de guerra más caro de la historia, Millennium Challenge 2002. Con un presupuesto de 250 millones de dólares, el ejército norteamericano lo diseñó para poner a prueba una serie de nuevas teorías de combate.  El escenario previsto era una guerra contra un país ficticio del Golfo Pérsico, curiosamente parecido a Irak.

El enemigo (el Equipo Rojo) se puso al mando de un general retirado llamado Paul Van Riper, un veterano de Vietnam. El Pentágono tenía previsto un triunfo total y arrollador del Equipo Azul, los “buenos”, usando sus nuevas ideas de guerra tecnológica. El Equipo Rojo recibió un ultimátum en el que se le exigía su rendición en 24 horas. Van Riper lo tenía claro: la flota de guerra enemiga había llegado al Golfo Pérsico para lanzar un ataque preventivo contra su país. Así que siguiendo la vieja máxima de que la mejor defensa es un buen ataque, decidió atacar primero. Como sabía que tenía perdida la guerra electrónica, decidió regresar a tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial: cerró todas sus radios y usó mensajeros en motocicleta para repartir las órdenes. Para sortear las contramedidas electrónicas armó patrulleras rápidas y barcos de recreo con misiles de primera generación, esos que son de apuntar, disparar y esperar a dar en el blanco. Y por si eso no fuera poco, preparó una oleada masiva de ataques suicidas con pequeñas embarcaciones y aviones de hélice cargados de explosivos al más puro estilo kamikaze. ¿El resultado? Cuando se disipó el humo (digital) había hundido las 2/3 partes de la flota del Equipo Azul. Primer mito bélico desmontado: ser tecnológicamente superior no asegura ganar una guerra.

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Así que si perdemos la batalla por la Tierra y los extraterrestres nos arrollan como hacen en Independence Day, la Guerra de los Mundos, Invasión a la Tierra, Mars attacks!, Skyline u otras tantas películas de invasión alienígena, todavía podemos plantarles cara. Porque algo que fácilmente se olvida es que toda guerra tiene dos fases: la invasión y la ocupación. Si los ETs no vienen como destructores de mundos y quieren hacerse dueños del planeta al estilo de los lagartos de V, podemos hacérselo pasar igual de mal que hicieron nuestros guerrilleros con Napoleón, la resistencia con Hitler o las milicias iraquíes con Bush.

Como Van Riper, deberemos ser creativos. En Irak las milicias han hecho mucho daño al ejército norteamericano. En las emboscadas a los transportes, los iraquíes detonaban sus explosivos al paso de los vehículos con un simple móvil. Cuando los norteamericanos empezaron a usar inhibidores, los iraquíes lo tuvieron claro: dar tecnológicamente un paso atrás y detonarlos tirando de cable. La necesidad impulsa la creatividad, y eso es cierto incluso en la guerra. ¿Recuerdan la película Black Hawk derribado? En octubre de 1993 las milicias somalíes en Mogadiscio, con el fusil de asalto AK-47 y ametralladoras montadas en camionetas, consiguieron hacérselo pasar verdaderamente mal a las tropas de élite norteamericanas con todo su poder tecnológico. ¡Y les derribaron dos helicópteros con un RPG! A nadie se le hubiera ocurrido que un arma antitanque pudiera usarse como misil tierra-aire.

Los seres humanos somos muy creativos y seguramente encontraríamos formas de hacer daño al ejército de ocupación extraterrestre usando un armamento sencillo, incluso con aquello que no se ha diseñado para la guerra. Porque más nos vale.

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Referencia:

Taylor, T.S. Y Boan, B. (2006) An Introduction to Planetary Defense: A Study of Modern Warfare Applied to Extra-Terrestrial Invasion, ‎ Brown Walker Press

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