Este pasado mes de mayo de 2020, debido a las fuertes lluvias, el Lago Naivasha, en Kenya, aumentó mucho su caudal e inundó áreas urbanas. La fuerte crisis económica del país, debido a los efectos de la COVID-19, obligó a los pescadores a arriesgarse a entrar en el agua. En esta situación, embarcaciones e hipopótamos tenían más posibilidades de coincidir. Según explica en un reportaje de Nat Geo, el pescador George Mwaura y su amigo Babu se adentraron en el lago sin barca, ya que no podía permitírsela. Cuando tenían el agua hasta el pecho, se toparon con uno de los gigantes. “Golpeamos el agua con un palo hasta que el hipo su fue”, dice George. Mientras estaban sacando las redes de agua, el animal volvió y, aunque durante su vida Babu había conseguido escapar de cuatro ataques de hipopótamo, no consiguió sobrevivir a la quinto. Ese mismo año hubo 40 ataques de hipopótamo en el lago, en los que murieron 14 personas.

Desgraciadamente, los conflictos entre humanos y otros animales (en inglés, HWC) van en aumento a nivel global, debido a la competencia por el territorio, el agua y otros recursos naturales. Por ejemplo, en Zimbabue los hipopótamos suelen pasearse y devorar los campos de cultivo cercanos al río. Los agricultores acometen contra ellos al intentar defender sus tierras, una situación que puede llegar a ser fatal para ambas partes. Por motivos como este, según un estudio de la Universidad de Zimbabue publicado en la revista Human–Wildlife Interactions (HWI), es importante coleccionar y trabajar los datos de cada ataque para poder desarrollar mejores políticas de gestión y estrategias para mitigar el daño que producen los hipopótamos. 

Mirá También: 

 

Referencias:

Marowa, I., Matanzima, J., & Nhiwatiwa, T. (2021) Interactions Between Humans, Crocodiles, and Hippos at Lake Kariba, Zimbabwe. Human–Wildlife Interactions: 15(1) 25. Doi: https://doi.org/10.26077/765a-76f4 

Deja un comentario

You May Also Like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *