Para su desgracia, en 1993 el alemán Thomas Ernst, un lingüista en La Roche College de Pittsburg, rompía la cifra de Tritemio. Lo publicó en la revista holandesa Daphnis, por lo que su trabajo pasó desapercibido. Tres años más tarde Jim Reeds, matemático de los Laboratorios AT&T, llegaba a la misma conclusión. En esencia, la técnica de encriptado de Tritemio es una versión primitiva de Enigma, la máquina de cifrar que los nazis emplearon durante la II Guerra Mundial y que para romperla los británicos desarrollaron el primer ordenador de la historia, Colossus. Así, el Libro III contiene criptogramas disimulados como tablas astronómicas. Aunque la Steganographia está escrita en latín, el texto oculto está a veces en alemán. ¿Por qué se ha tardado tanto en descifrar? En parte porque era considerado un verdadero texto de magia, pero sobretodo porque el original fue destruido y quienes copiaron el texto cometieron errores al transcribir tablas que no comprendían. 

Pero una cosa es clara: Tritemio consiguió, y sorprendentemente consigue, convencer a sus lectores de que se trata de un libro para tratar de tú a tú con espíritus. La cortina de humo perfecta.

Referencia:

Reeds, J. (1998) Solved: The Ciphers in Book III of Trithemius’s Steganographia, Cryptologia, 4:291-317

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