El “gran ojo” no está lejos del cráter Lowell, que tiene unos impresionantes 200 kilómetros de diámetro. Los científicos creen que Lowell y muchos de los cráteres de la región se formaron como consecuencia de impactos masivos hace unos 4 000 millones de años, durante un violento periodo del sistema solar primitivo conocido como bombardeo intenso tardío.

La Tierra también fue bombardeada, un proceso que se cree que sembró el jovencísimo planeta con agua y compuestos orgánicos. Sin embargo, los procesos atmosféricos y sísmicos han borrado gran parte de estas pruebas de la superficie de nuestro planeta. En Marte, estéril y geológicamente mucho más silencioso, las pruebas permanecen, proporcionando una herramienta para entender tiempos más turbulentos en la historia del sistema solar.

Regiones como la citada Aonia Terra también pueden darnos pistas sobre la composición del planeta marciano. Un impacto violento excava material que de otro modo podría estar oculto bajo la superficie, creando nuevas geologías y composiciones superficiales. La región mostrada en la nueva imagen sugiere que la composición de la superficie aquí es compleja y variada.

El cráter del ojo se encuentra en un terreno tallado por canales, probablemente creados por ríos de agua líquida que corrían por la superficie hace miles de millones de años. En estos canales se pueden ver rastros de material más oscuro, y algunos de ellos incluso parecen estar elevados, tal vez un resultado del material resistente a la erosión que se asienta en los lechos de los ríos secos, y que permanece incluso cuando las paredes del río son arrastradas por las tormentas de viento. En la región al sur del cráter aparecen cráteres más pequeños y colinas planas, mientras que la región al norte es más suave y de color más pálido.

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En el centro del cráter también puede verse material más oscuro, en forma de duna ondulada y sombría. En él también pueden verse montículos cónicos, así como colinas, lo que sugiere que actúa como una especie de cuenca para la acumulación de materiales.

Aunque se podría obtener información más detallada sobre el cráter y sus alrededores mediante observaciones más cercanas y empleando más instrumentos, lo cierto es que ya con esta imagen tomada a distancia se puede aprender mucho. La cámara estereoscópica de alta resolución capta información no solo de los colores de los minerales, sino también de la altitud de las características del cráter, lo que proporciona un conjunto de datos completo sobre la superficie de Marte.

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