El descubrimiento de Olduvai

El desfiladero de Olduvai fue descubierto en 1911 por un alemán, ya que Tanzania era colonia alemana por entonces. Dos años después un equipo de paleontólogos y geólogos alemanes inició un estudio de la zona, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial interrumpió la investigación. Al finalizar el conflicto, Tanzania pasó a manos británicas y, desde la década de 1930, el lugar fue investigado por británicos, hasta que a finales de siglo comenzaron a trabajar algunos americanos y, posteriormente, españoles.

En 1931 llegó a la zona quien haría del lugar un yacimiento prehistórico emblemático. Louis Leaky, un paleontólogo británico nacido en Kenia, empezó a comprobar las ricas posibilidades de la garganta de Olduvai. Unos años después se unió a la investigación Mary Leaky, su mujer, formando un dúo que ha pasado a la historia de la arqueología entre los investigadores más destacados. Durante más de medio siglo, esta pareja ha permanecido investigando en Olduvai.

La primera fábrica de herramientas

Louis Leaky halló varios instrumentos creados por el ser humano. Eran herramientas de piedra que acabaron siendo características de la cultura Olduvayense, la primera vez que el ser humano fabricó utensilios. Esta cultura se inició hace unos 2,6 millones de años y se alargó durante un millón de años. Louis tenía las herramientas, pero no encontraba al protagonista. Fue May Leaky la que encontró un cráneo con 1,7 millones de antigüedad. Se trataba del primer resto arqueológico de los humanos que habitaron aquel pasado tan remoto. Ya tenían a la especie encargada de fabricar las herramientas de piedra: Homo habilis, la primera especie de nuestro género, el primer ser humano.

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Todavía más impresionante y poético fue el hallazgo de las llamadas huellas de Laetoli, un rastro de pisadas con 3,5 millones de años de antigüedad. Eran una evidencia clara de bipedismo con una cronología muy temprana.

A la cultura Olduvayense le siguió la Achelense, la más extendida en el tiempo. Durante 1,5 millones de años, los homínidos usaron hachas de mano y:

“Sabemos que muchas de estas herramientas líticas se usaban para procesar las carcasas animales, es decir, las presas, los animales que los homínidos consumían. Entonces se usarían en actividades de corte, de desmembramiento de las carcasas o en actividades de quitarles la piel y demás. Y también se estarían utilizando herramientas líticas para procesar otros materiales orgánicos que quizá daban lugar a herramientas en otras materias primas. Por ejemplo para desbastar ramas de árboles, descortezar vegetales y luego usarlo en otras actividades. Podemos decir que era como las navajas suizas del paleolítico, que se usaban para todo tipo de actividades”.

Tal y como cuenta el arqueólogo Ignacio de la Torre, que lidera una investigación en la zona. Si las primeras herramientas fueron características de la especie Homo habilis, la cultura Achelense es más propia de Homo erectus, más alto, robusto y fuerte, la primera especie en salir de África.

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