Más implicaciones

La existencia de este inesperado reservorio de agua subterránea que circula activamente en sedimentos profundos en la Antártida Occidental, también tiene implicaciones para la liberación de grandes cantidades de carbono que previamente fueron almacenadas por comunidades de microbios adaptadas al agua de mar. «El movimiento de las aguas subterráneas significa que existe la posibilidad de que se transporte más carbono al océano de lo que habíamos considerado anteriormente», dice Gustafson.

La mayoría de las cuencas sedimentarias de la Antártida se encuentran por debajo del nivel actual del mar y se cree que se formaron en los fondos marinos durante los períodos cálidos cuando los niveles del mar eran más altos. En un escenario con un clima más cálido, estas plataformas de hielo podrían retroceder, permitiendo que las aguas del océano vuelvan a invadir los sedimentos, y los glaciares detrás de ellas podrían elevar los niveles del mar en todo el mundo.

Los investigadores se centraron en la corriente de hielo Whillans, una de las corrientes de rápido movimiento que alimentan la plataforma de hielo Ross, la más grande del mundo y utilizaron una técnica llamada imágenes magnetotelúricas para mapear los sedimentos debajo del hielo durante un período de seis semanas. Según la ubicación, los sedimentos se extienden por debajo de la base del hielo desde medio kilómetro hasta casi dos kilómetros antes de tocar el lecho rocoso. Se comprobó que los sedimentos están cargados de agua líquida hasta el fondo. Calcularon que si pudieran extraer el agua subterránea de los sedimentos en los 100 kilómetros cuadrados que mapearon en la superficie, formaría un lago que oscilaría entre 220 y 820 metros de profundidad.

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En la última década, se han utilizado técnicas electromagnéticas aerotransportadas para obtener imágenes de aguas subterráneas poco profundas en los 100 a 200 metros superiores debajo de algunos glaciares delgados y áreas permanentemente congeladas de los Valles Secos de McMurdo: pero esas técnicas solo pueden ver a través de unos 350 metros de hielo. La corriente de hielo de Whillans, mide unos 800 metros de espesor.

El nuevo estudio es solo un comienzo para hacer frente a una miríada de preguntas, exponen los investigadores. «La confirmación de la existencia de dinámicas de aguas subterráneas profundas ha transformado nuestra comprensión del comportamiento de las corrientes de hielo y forzará la modificación de los modelos de aguas subglaciales».

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