Como bien sabemos, los perros no se suicidan. Entonces, ¿por qué saltan? ¿Un fantasma les anima ha hacerlo? “Después de 11 años de investigación estoy convencido que es un fantasma el que está detrás de todo esto”, dice Owens. Al parecer estamos ante un error de percepción de los perros. Primero porque la llegada al puente es un camino de asfalto de aspecto inocuo bordeado a ambos lados por árboles y arbustos impenetrables. Una familia con un perro se acercaría al puente como en cualquier parque de la zona que tuviera una pasarela. En todo el camino no hay pendientes ni precipicios, por lo que el perro deduce que está en un llano. En el puente los muros de piedra crean barreras visuales y sonoras para un perro, y como la parte superior de las paredes del puente está cubierta con hiedra, le crea una ilusión óptica. Desde el suelo un perro no se da cuenta de que hay una caída de 15 metros hasta el último momento, cuando ya es demasiado tarde para cambiar la dirección del salto.

¿Pero qué le hace saltar? ¿Cómo explicar el comportamiento de Bonnie? El etólogo David Sands y Bob Hill, un pastor protestante que junto a su esposa dirigen un centro de acogida en Overtoun House desde hace más de dos décadas, lo tienen claro: el olor de los animales que llega desde el río Overtoun Burn. Más precisamente, de los visones que allí habitan. Sands dice que el “suicidio” de perros comenzó en los mismos años en los que se produjo la invasión del visón americano en la zona. Este animal tiene unas glándulas que segregan una sustancia extremadamente olorosa que vuelve locos a los perros, y así lo demostró en un experimento para una televisión escocesa. Esto también explica porqué saltan los perros de hocico grande, que son mucho más sensibles al olor.

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Por supuesto, esta explicación no satisface a todos. Para algunos, hay dos hechos desconcertantes de los que no da cuenta la hipótesis de Sands: uno, que todos los perros saltan aproximadamente por el mismo lugar; y dos, que los perros que no mueren en la caída tratan de saltar de nuevo. Por desgracia, no hay pruebas que apoyen semejantes afirmaciones.

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