«Es un material resistente compuesto de nanopartículas extremadamente pequeñas en una matriz fibrosa hecha de biomacromoléculas, similar a los huesos de nuestro cuerpo«, comentan los autores.

Estas nanopartículas ayudan a que las bases de los dientes varíen en dureza y rigidez en al menos un factor de dos en distancias de solo varios cientos de micrómetros, unas pocas veces el ancho promedio de un cabello humano

Este hallazgo ayuda a comprender cómo absolutamente todo el diente del animal está diseñado para soportar la masticación de rocas para alimentarse. Basándose en los minerales que se encuentran en los dientes de quitón, los investigadores desarrollaron una tinta de inspiración biológica para la impresión 3D de materiales ultraduros, rígidos y duraderos. La tinta incluye hierro y fosfato mezclados en una sustancia natural producida por el quitón. Cuando la tinta se seca, crea un material rígido.

«Llevamos fascinados con el quitón durante mucho tiempo», explica Joester. «Las estructuras mecánicas son tan buenas como su eslabón más débil, por lo que es interesante aprender cómo el quitón resuelve el problema de ingeniería de cómo conectar su diente ultraduro a una estructura subyacente blanda. «Esto sigue siendo un desafío importante en la fabricación moderna, por lo que buscamos organismos como el quitón para comprender cómo se hace esto en la naturaleza, que ha tenido un tiempo de espera de un par de cientos de millones de años para desarrollarse».

«Podemos seguir aprendiendo y desarrollando materiales inspirados en el quitón, que conecta los dientes ultraduros con una rádula blanda», concluyen los expertos. De hecho, estos compuestos podrían emplearse en robótica blanda, para llegar allá donde los robots convencionales no pueden llegar debido a sus partes duras.

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