Las manos sudan, el corazón se acelera y las mariposas “revolotean” en el estómago. De pronto, -como cantaban John Travolta y Olivia Newton-John en ‘You’re the one that I want’-, te das cuenta de que estás ante tu ‘media naranja’. 

Si preguntamos a personas con pareja cómo supieron que su persona era “la elegida”, la mayoría probablemente no sepa la respuesta. Algunos simplemente “lo saben”. ¿Pero hay alguna explicación científica detrás de ese ‘flechazo’?

¿Cómo sabe una persona que ha conocido a su ‘amor verdadero’?Getty Images

Para quienes buscan comprometerse de por vida con un enfoque basado en pruebas consistentes, algunos matemáticos han dado con una estrategia de citas “estadísticamente óptima”. Según su teoría, antes de tener la oportunidad de elegir a su ‘amor verdadero’, una persona tiene que haber rechazado el primer 37 % del total de posibles parejas de su vida.

Esto significa que, “si son 10 personas el número máximo de posibles parejas a lo largo de tu vida, primero deberías salir con las cuatro primeras y rechazarlas, para luego elegir a la siguiente persona que sea mejor para ti que cualquiera de las anteriores”.

Pareja enamoradaYuri Arcurs

Pero obviamente, el enamoramiento no se reduce a una simple fórmula matemática. Para Helen Fisher, antropóloga y neurobióloga estadounidense de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, lo primero que pasa en el amor romántico es que de pronto todo cobra un “significado especial”.

“Todo en esa persona se vuelve especial: su coche, la calle en la que vive, la música que escucha… Sientes una energía intensa, puedes pasear toda la noche, hablar hasta el amanecer (…) todo tipo de reacciones corporales como la boca seca, piernas flojas o mariposas en el estómago”, explica Fisher.

Cuando alguien se enamora, según esta científica, “te focalizas en esa persona. Sabes lo que no te gusta, pero lo dejas a un lado y te centras en lo que te gusta”, y al mismo tiempo, se adquiere “una dependencia enorme”.

Para Fisher, las tres características principales del amor romántico son la obsesión, el deseo sexual y la motivación por conquistar a la otra persona. “Lo que ansías de verdad es una conexión emocional”, señala. Además, parafraseando al novelista francés Stendhal, reconoce que “el amor es como la fiebre, va y viene sin importar nuestra voluntad”.

El amor es pura químicaiStock

Y a pesar de que el enamoramiento puede ser algo “inexplicable”, los expertos coinciden en que las parejas y relaciones amorosas comparten ciertas características comunes desde el principio. Por ejemplo, ambos miembros de la pareja desean pasar tiempo juntos o les importa la opinión del otro.

Asimismo, otro rasgo sutil es que hay una sensación de familiaridad casi instantánea. En palabras de Carmen Harra, psicóloga y experta en relaciones de pareja, “se experimenta una sensación de cercanía desde el primer momento: su tacto, olor, comportamiento, lenguaje… nos resultan reconfortantes y reconocibles”.

Otra cualidad latente al enamorarse de una persona es la predisposición a compartir nuestro propio lado vulnerable, pero también el hecho de estar a gusto mutuamente incluso en momentos de aburrimiento, la resolución de conflictos de forma sana o la demostración de afecto incondicional.

Al mismo tiempo, según los expertos, las relaciones satisfactorias se asocian con elementos como la amistad y complicidad, una comunicación abierta y efectiva, el respeto mutuo, la confianza, la compatibilidad en lo esencial, la resiliencia, el apoyo emocional, la atracción física y la adaptabilidad o flexibilidad.

¿El amor está “en el aire”, la cabeza, o el corazón?

Ahora bien, en este contexto surge la duda de si verdaderamente el descubrimiento del amor se “siente” en el corazón o en nuestro cerebro. En un intento por buscar una explicación, un estudio científico sobre este asunto ha descubierto que el corazón influye en la forma en que experimentamos las emociones.

Se sabe que nuestro cerebro y nuestro corazón están en estrecha comunicación. Esto se refleja claramente cuando por ejemplo los latidos se aceleran ante una amenaza o al ver a esa “persona especial” en una sala repleta de gente.

Pareja de hombres abrazándoseGetty Images/iStockphoto

Aunque recientemente, los científicos han demostrado que la respuesta del corazón al cerebro también influye en lo que sentimos. Es el caso de un estudio reciente dirigido por la neurocientífica británica Sarah Garfinkel, de la Universidad de Sussex.

En este trabajo, la investigadora demostró que la excitación cardiovascular -la fase del ciclo cardíaco en la que el corazón trabaja más intensamente- puede intensificar los sentimientos de miedo y ansiedad. Concretamente, se pidió a los participantes que identificaran imágenes de miedo o neutras mientras se seguían los latidos de su corazón.

Garfinkel descubrió que reaccionaban más rápido a las imágenes de miedo cuando el corazón se contraía y bombeaba sangre que cuando se relajaba. Por tanto, esta científica sugiere que las señales eléctricas de los vasos sanguíneos que rodean el corazón retroalimentan las áreas cerebrales implicadas en el procesamiento emocional, influyendo en la intensidad con que creemos sentir algo.

¿Qué es el amor, según la ciencia?Getty Images

Por último, en lo que debe ser uno de los descubrimientos científicos más románticos (o sensibleros) hasta la fecha, se ha demostrado que una pareja incipiente tiende a sincronizar los latidos del corazón y la respiración.

Con todo, huelga decir que estas tendencias son generales y cada pareja es única. Por ello, la ciencia sobre el amor y las relaciones sigue en constante evolución y las dinámicas individuales pueden variar de forma considerable.

Referencias:

  • Helen E. Fisher, Lucy L. Brown, et al. ‘Reward, Addiction and Emotion Regulation Systems Associated With Rejection in Love’. J Neurophysiol (2010)
  • Helen E. Fisher. ‘¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos?. Aprendemos Juntos BBVA (2020)
  • Hannah Devlin. ‘What is love – and is it all in the mind?’. The Guardian (2019)
  • Sarah Garfinkel. ‘The Heart, the Brain, and the Regulation of Emotion’. JAMA Psychiatry (2015)
  • Emilio Ferrer, Jonathan L. Helm. ‘Dynamical systems modeling of physiological coregulation in dyadic interactions’. International Journal of Psychophysiology (2013)
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