La agencia meteorológica de Estados Unidos advirtió este jueves que el fenómeno climático de El Niño ya comenzó y los científicos aseguran que alcanzará una intensidad histórica debido a las sequías, inundaciones y temperaturas extremas. Lo peor llegará para el otoño y el invierno del hemisferio norte.

El Niño es un fenómeno natural que aumenta las temperaturas del Pacífico ecuatorial central y oriental y que provoca cambios en los vientos y en las precipitaciones y condiciones meteorológicas erráticas. Frente a las altas temperaturas causadas por la quema de combustibles fósiles se espera que en esta ocasión sea aún más fuerte.

En un video de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) la meteoróloga Haley Thiem advirtió que «El Niño ya está aquí y podría ser un evento para los libros de historia». Según un informe del NOAA hay un 63% de posibilidades de que ocurra “un episodio de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, situándose entre los eventos de mayor magnitud registrados desde 1950″. Además se espera que los efectos de esta ocasión sean más duraderos que de costumbre, lo que llevará a que el Océano Pacífico suba 2 grados su temperatura.

Por qué será tan fuerte

Diferentes regiones de la Tierra como el Amazonas, Australia o Indonesia ya sufren sequías extremas, mientras que en otras zonas como en la India hay importantes cambios de los vientos monzones y alteraciones en los registros de las precipitaciones.

El Niño es un evento climático que ocurre cada dos a siete años y dura entre nueve y doce meses. Suele alcanzar su punto máximo de temperatura a fin de año, pero el calor que se acumula en los océanos y otros grandes cuerpos de agua se libera lentamente, lo que produce que las temperaturas globales se sientan más altas recién al año siguiente.

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Marc Alessi, meteorólogo integrante de la organización Union of Concerned Scientists –Unión de Científicos Preocupados–, consideró que “la combinación del cambio climático provocado por los combustibles fósiles y un posible ‘super-Niño’ constituye una mezcla nefasta”. “Existen pruebas de que el cambio climático causado por los combustibles fósiles está intensificando estos episodios”, expresó.

El director del centro de estudios sobre el clima y energía Power Shift AfricaMohamed Adow, señaló que este no puede ser visto como “un simple pronóstico meteorológico más” y aseguró que se trata de una “sirena mortal que debe inspirar temor” porque “significa lluvias fallidas, cultivos que se pierden, precios de los alimentos al alza y familias llevadas una vez más al límite”.

Regiones afectadas

En cuanto al África Oriental, Adow lamentó que las más castigadas por el fenómeno serán “comunidades ya castigadas por sequías e inundaciones en los últimos años”. Se espera que el noreste de África sufra cambios climáticos drásticos como sequías intensas y peligrosas lluvias torrenciales.

Los gobiernos nacionales de los países centroamericanos, región constantemente afectada por desastres naturales reforzados por la crisis climática, ya elevaron los niveles de alerta correspondientes.

En el Corredor Seco –que incluye Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua– no solo se prevé falta de lluvias, sino también una posible hambruna. Por ello el gobierno guatemalteco ordenó resguardar más de un millón de raciones de alimentos frente a la emergencia alimentaria que se avecina.

Sudamérica se verá afectada por sequías y fuertes precipitaciones, y además por un verano notablemente cálido. En India habrá una ola de calor al igual que en Australia, donde se teme que crezca la cantidad de incendios forestales. En tanto Medio Oriente, habitualmente complicado por sequías, podría beneficiarse.

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Diagnósticos compartidos

Carlo Buontempo, director del servicio de cambio climático del observatorio europeo Copernicus, coincidió con la advertencia del NOAA y describió que “las probabilidades apuntan claramente a un evento de intensidad moderada a fuerte, o probablemente de fuerte a récord“.

Mientras tanto la climatóloga de la Universidad de Clark, Abby Frazier, añadió que este fenómeno afecta los patrones climáticos porque trae “mucho calor adicional a la superficie, lo que alimenta muchos eventos extremos en muchos lugares del mundo” y vaticinó que “la situación puede empeorar muy rápidamente” en el Pacífico.

A ello se sumó el llamado general a principios de junio de António Guterres, el secretario general de la ONU, que llamó a considerar el fenómeno climático “como la alerta climática urgente que realmente es“. Además, podría haber una crisis en el suministro mundial de alimentos por la reducción de cultivos de maíz y arroz. Para morigerar las dificultades, el portugués llamó a dejar atrás la dependencia de los combustibles fósiles, priorizar la transición a la energía renovable y aumentar la utilización de la alerta temprana.

La detección

El Niño es visible por las oficinas de meteorología cuando la temperatura del Pacífico ecuatorial aumenta 0,5 grados sostenidamente por encima de su promedio durante varios meses. Por esto principalmente afecta más a los países con costas a dicho océano.

Países como Chile y algunas regiones de Estados Unidos vivirán un invierno bastante más cálido que lo habitual y condiciones de mayor sequedad. También se prevé fuertes tormentas a raíz del mismo fenómeno y hasta una posibilidad mayor de ciclones tropicales en el Pacífico –con chances de inundaciones por oleaje y proliferación de algas en las costas del oeste–, a la vez que una menor probabilidad de huracanes en el Atlántico.

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