Avanza la sombra de la amenaza del posible regreso del autoritarismo fujimorista al gobierno. En el tramo final, cuando llegó al 98 por ciento, la ultraderechista Keiko Fujimori pasó adelante, por un puñado de votos, en la disputa por la presidencia con el izquierdista Roberto Sánchez, quien ha formado una coalición democrática para enfrentar el peligro autoritario. Esto la acerca a una victoria en su cuarta postulación, sin embargo, con una diferencia mínima, de apenas 795 votos de más de 18 millones, y con más de 330 mil votos de actas observadas, que deben ser revisadas y recontadas antes de entrar al cómputo final, y un pedido de nulidad de otros 350 mil votos, su triunfo no es seguro. La proclamación de un ganador puede tardar semanas.
Los números
La hija del fallecido dictador Alberto Fujimori alcanza, al 98,25 por ciento del conteo –lo que falta contarse son los votos de las actas observadas-, el 50,002 por ciento, contra 49,998 por ciento de Sánchez. En votos son 9 millones 35 mil 080 para Fujimori y 9 millones 34 mil 285 para Sánchez. Esta es la elección más reñidas en la historia del país, con los dos candidatos llegando casi igualados al final del conteo.
Juntos por el Perú (JP), el partido de Sánchez, ha denunciado indicios de fraude por una supuesta alteración de la votación a favor de Fujimori en más de 1.751 actas en Lima, que incluirían unos 350 mil votos, y este jueves demandó ante las autoridades electorales la anulación de esas actas. En Lima, Fujimori ha ganado con el 62 por ciento.
En la derecha se entusiasman con el dato de que más de la mitad de las actas observadas, que luego de la revisión en su mayoría entrarían al conteo, como ha ocurrido históricamente, son de Lima, su bastión electoral. En la candidatura progresista confían en que el resultado final confirme dos estudios de conteo rápido que dieron ganador a Sánchez. Desde las elecciones de 2001 con el regreso de la democracia después de la dictadura de Alberto Fujimori, el conteo rápido no se ha equivocado en un balotaje, incluso en elecciones muy apretadas.
Suspicacias
Ha levantado suspicacias que hace un par de días el director de la encuestadora Ipsos, Alfredo Torres, que dio el conteo rápido que le daba la victoria a Sánchez con 50,3 por ciento, haya salido a los medios a desacreditar su propio trabajo diciendo que seguramente estaba equivocado y lo más probable era que gane Fujimori. Algo así solamente había ocurrido, con el propio Torres como protagonista, en las elecciones del año 2000, cuando Alberto Fujimori fue reelegido con un fraude electoral. También han causado suspicacias las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, diciendo que está monitoreando el conteo de votos y lo vigilará hasta la proclamación de un resultado.
“Las declaraciones de Torres me hacer recordar el año 2000. Están ocurriendo cosas muy extrañas. Tenemos que tener un ojo crítico, vigilante”, ha dicho Sánchez. Para este viernes, JP ha convocado una movilización “en defensa del voto popular y la democracia”.
Luego que Keiko Fujimori pasó adelante por muy poco en el conteo, el secretario general de JP, Ernesto Zunini, aseguró que lo tomaban con tranquilidad. Se mostró confiado en el triunfo. Dijo que había que esperar los resultados finales antes de anunciar un ganador. “Vamos a respetar el resultado”, señaló.
En la puerta de su casa, Keiko Fujimori dijo que había que esperar con calma la proclamación oficial de un ganador. “Vamos a esperar el conteo final para luego pronunciarnos”, declaró a los medios. Sobre la denuncia de fraude en más de mil mesas presentada por JP, respondió: “no ha habido mayores irregularidades”. La candidata que en 2016 y 2021, cuando perdió las elecciones, denunció fraude sin presentar evidencias y desconoció los resultados, ahora que se ve adelante en el conteo de votos dice que en democracia se deben respetar los resultados oficiales.
El voto en el exterior
El voto de los peruanos en el exterior ha sido clave para que el fujimorismo se coloque en primer lugar con una mínima ventaja. En el país ganó Sánchez por más de 70 mil votos, pero Keiko ha revertido esa diferencia con el voto de los peruanos que no viven en el Perú. Dentro del país hay una clara división entre Lima y algunas ciudades de la costa norte, donde gana la derecha, mientras toda la región andina y el sur ha votado masivamente por la izquierda.
Fujimori pasó adelante en el último momento, cuando el conteo ya terminaba, con los votos que llegaron desde Argentina. Extrañamente fueron los últimos votos del extranjero en llegar al país. Para el conteo del voto del exterior se esperó que las actas lleguen físicamente al país. Argentina, donde votaron más de 41 mil peruanos y Fujimori obtuvo el 61,3 por ciento, es el tercer país, después de Estados Unidos y España, con más votantes peruanos en el exterior. Al inicio del conteo llegó al país y se contó el 21 por ciento de los votos de Argentina, pero el flujo de votos se detuvo y el otro 79 por ciento entró al final, cuando Sánchez iba adelante por muy poco, y le dieron a Fujimori los votos que necesitaba para voltear el resultado.







