Un láser infrarrojo al servicio de la arqueología

En los Llanos de Mojos, al norte de Bolivia, se ha rastreado una extensión con el sistema LIDAR (laser imaging detection and ranging), una tecnología que permite realizar mediciones y detectar objetos mediante láser infrarrojo. Este sistema se ha dado a conocer por su uso en coches para monitorizar en tiempo real todo aquello que rodea al vehículo. Pero en este caso, LIDAR ha sido equipado en un helicóptero y ha permitido obtener una reconstrucción en forma de mapas 3D de restos edificados por el ser humano, ocultos bajo la frondosa selva del Amazonas.

El láser infrarrojo muestra los datos de casi una treintena de emplazamientos que se asocian a la cultura Casarabe. Ubicada cronológicamente entre el año 500 y el 1 400, la cultura Casarabe se extendió, como mínimo, a lo largo de 4500 kilómetros cuadrados. De entre los datos del sistema LIDAR destacan dos lugares que ocupan 147 y 315 hectáreas.

“La arquitectura cívico-ceremonial de estos grandes asentamientos incluye andenes escalonados, sobre los cuales se asientan estructuras en forma de U, montículos andenes rectangulares y pirámides cónicas (de hasta 22 m de altura)”.

Según podemos leer en el estudio encabezado por Heiko Prümers, del Instituto Arqueológico Alemán. Los investigadores han dotado a los restos arqueológicos de un carácter estatal. Las grandes ciudades debieron ser centros conectados al resto de asentamientos menores a través de una red de calzadas, tal y como se han identificado: rectas y elevadas sobre el terreno a lo largo de kilómetros, lo cual hace evidente que se trata de una creación humana.

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El estudio nos informa de la existencia de canales y embalses para la gestión del agua. Se piensa que en estos estanques se pudieron criar peces, un recurso determinante para la cultura Casarabe. De ser así, estaríamos confirmando el asentamiento de una sociedad compleja de época prehispánica en zonas que se creían inhabitadas o sin desarrollo alguno hasta la llegada de los europeos.

“Nuestros resultados indican que el patrón de asentamiento de la cultura Casarabe representa un tipo de urbanismo tropical de baja densidad que no ha sido descrito previamente en la Amazonía”.

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