Elisa Carrió pide que le pregunten por José Coronado, el actor español protagonista de la serie Vivir sin permiso. Lo dice, aclara, porque hablar del rol de Juan Schiaretti en el futuro del peronismo la aburre. Y porque, para la líder de la Coalición Cívica, ponerle nombres propios a las candidaturas de 2023 es aún muy apresurado.

En su paso por el programa Voz y Voto, “Lilita” analizó el presente de la oposición en la provincia, remarcó cuáles deberían ser las prioridades y aseguró Juntos por el Cambio no se va a romper.

–Su visita a Córdoba, ¿fue para hacer política, para solucionar la interna de Juntos por el Cambio o para escuchar a la gente?

–Le debía a la Coalición Cívica una visita porque hace 3 años, con lo de la pandemia, que no venía a Córdoba. Además, desde hace 30 años, en tiempos no electorales recorro toda la nación en auto. Ya hice el Litoral, pasaré por Jujuy y me va a quedar provincia de Buenos Aires y Capital. Siempre lo hice porque es el momento más lindo para poder escuchar, estar y construir amistad política.

–En Córdoba, el camino hacia las candidaturas de Juntos por el Cambio comienza a agitarse. Luis Juez es quien viene diciendo que va a ser gobernador. Usted ha dicho que le da “asco” escuchar hablar de candidaturas. ¿Qué opina?

–A mí siempre me dio asco… En realidad, no es una cuestión de ahora. Yo sentí el peso de una candidatura que vino sobre mí en 2001. Era terrible. Porque se había caído el país y yo era la persona más votada, con el 40% en el 2002…

–Pero acá es al revés: Juez se autopostula.

–Yo le recomendaría a todos que vayan construyendo equipos, que generemos humildad y amistad política. Y después de eso, recién se va a saber las candidaturas. Obviamente, lo primero es unir. Lo que recomendaría es que no se apresuren tanto. Porque la sociedad está muy confundida. Argentina tiene una energía muy baja, hay falta de destino. Entonces, el querer ser sin saber para qué… Lo digo de corazón. No tengo ningún problema con Juez, con el otro que no sé cómo se llama (por Rodrigo De Loredo), o quien sea. Se los digo por experiencia propia. Tuve que ser candidata porque la gente quería que sea presidente y la verdad que era como esos embarazos no deseados, de los que tuve tantas veces en política. Hoy es momento de escuchar a la sociedad, para que el año que viene no haya ira. Porque la ira es una locura transitoria, una bronca de proyección. Con ira no se construye nada. Hay una parte de la sociedad que está con ira, a lo mejor justificada. Pero hay que calmar porque uno conoce sociedades con ira que terminaron mal. Terminaron eligiendo mal. Eligieron a gente con ira. Y cuando pasó eso, hubo guerras, conflictos. Mi rol es también recorrer el país para decir: “No nos enloquezcamos”. Es un momento terriblemente difícil y va a ser más difícil todavía. Y hay que tener calma.

–En esto de mantener la calma, ¿cómo se lee la interna de Juntos por el Cambio? Están en un momento de definición.

–Nadie está en un momento de definición.

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–En Córdoba se están definiendo las candidaturas para el año que viene.

–Pero eso se va a saber el año que viene. Porque todo sube y baja en momentos de confusión.

–¿Lo que hoy está arriba puede estar abajo?

-Sí. Lo digo por mi propia experiencia. Tuve 80% de legitimidad pública. Se caía el país. Fíjense que hoy Milei tiene el 30%. La sociedad depositaba una confianza enorme en mí. Pero yo no era eso que la gente proyectaba. Y terminé cuarta en la elección nacional. Así como en un momento yo canalicé toda la expectativa de la sociedad, al año siguiente seguía con mucha legitimidad pero no tuve la misma intención de voto. Sí creo que (en Córdoba) es un fin de ciclo. Es decir que el período Schiaretti termina. Es un fin de ciclo provincial. Y todas las fuerzas, no solo Juntos por el Cambio, tienen que hacer el esfuerzo de mostrar los mejores candidatos y los mejores equipos.

–¿Emparentaría ese fin de ciclo provincial al nacional?

–Son dos cosas distintas.

–¿Por qué cree que el peronismo tiene que correrse en la provincia?

–Es un fin de un ciclo que se inició con De la Sota y que con Schiaretti llegó a 24 años. Es una oportunidad para todos. Esto sucede en muchas provincias. Ahora viene el desafío de mostrar una mejor Córdoba, sobre todo, de cara a lo que viene en el mundo. Estoy trabajando mucho en la educación del futuro. Y hace muchos años que digo que gobernar es repoblar. Córdoba tiene una condición extraordinaria y es que está poblada. El horizonte que tiene el mundo es el de una desurbanización creciente con pueblos ligados a la agroindustria, a la alimentación, a la tecnología, a la educación y a la innovación. Para eso, tenés que tener hábitat más pequeños. Así van a querer vivir nuestros hijos. Y Córdoba tiene esa matriz. La tiene un poco Santa Fe, al sur… Porque hay provincias desiertas, sin pueblos, como San Luis.

Elisa Carrió en el programa Voz y Voto. (Nicolás Bravo / La Voz)
Elisa Carrió en el programa Voz y Voto. (Nicolás Bravo / La Voz)

El rol de Schiaretti

–¿Cómo ve a Schiaretti en 2023? Se insinúa que podría tener en un espacio de un segundo peronismo.

–Vivo en Capilla del Señor, estoy retirada formalmente de la política. A Schiaretti lo veo viejo… Lo conocí cuando era diputado nacional, en los ‘90. Venía de ser interventor en Santiago del Estero. Había tenido problemas en Santiago porque ni los diputados menemistas le hablaban. No recuerdo por qué. Y después lo vi desaparecer de la escena nacional, y lo vi aparecer en Córdoba. El problema de Córdoba, y sobre todo de los capitalinos, es que todo lo centran en el centro de Córdoba. Y la verdad es que uno no está fijándose en Schiaretti. No sean tan endogámicos porque existe Río Cuarto, Río Tercero…

–Bueno, lo saquemos a Schiaretti del escenario. ¿Qué peronismo imagina en 2023? ¿Qué va a enfrentar Juntos por el Cambio?

–Uno no imagina lo que no es. Cuando te ponés a imaginar, imaginás lo que vos querés. Yo nunca imaginé a un peronismo en el poder simplemente porque soy republicana. El peronismo tiene muchas cosas buenas, pero tiene una enorme debilidad que es no ser republicano.

–¿Todos? ¿Incluidos los gobernadores?

–Sí, sí. Tiene una tendencia a dominar el Ejecutivo, el Legislativo, el Poder Judicial, evitar la lucha contra la corrupción. Tengo un exmarido que es peronista, por eso los conozco tan bien. El peronismo nunca va a ser republicano. Ahora, que haya gente que está en el peronismo y que desee, después de una larga historia, ser republicano me parece que es bienvenida.

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–Por ejemplo, Pichetto.

–Pichetto, en realidad, nunca fue republicano. Lo quiero mucho, lo conozco. Él era presidente de la comisión de Justicia, y yo la vice. Era muy, muy, pero muy menemista, muy oficialista. Pero juntos, y con Negri también, logramos el consenso para hacer el Consejo de la Magistratura constitucional que ahora reivindicó la Corte. Porque la ley que está rigiendo ahora es la ley que yo misma redacté de puño y letra. Con Pichetto llegamos a acuerdos. Ahora, ¿era republicano? No. ¿Se convirtió al republicanismo? Creo que sí. Pero no sé si los que están al lado de él…

–¿O sea que a Schiaretti no lo ve en un armado dentro de Juntos por el Cambio?

–Es que no estoy pensando en eso. Estamos hablando de lo que es la transformación tecnológica, lo que puede aportar el Instituto Balseiro, de todo lo que puede aportar el Inta. Estamos buscando a la mejor gente que, con ejemplaridad, pueda refundar una Argentina viable. Porque está en crisis la viabilidad de Argentina. Así que cuando me ponen nombres, me aburren.

–Pero es que son los políticos los que, en off, viven hablando de candidaturas.

–Yo no deseo candidaturas, no deseo nada. Solo quiero ayudar a la Argentina. Nunca tuve deseos de poder ni de cargos. ¿Tengo autoridad? Sí. Por la coherencia y por mi posición a lo largo de los años. Si me preguntan quién me gusta, les digo Coronado, jaja… No me hagan hablar todo el día del gobernador de Córdoba… Y De Loredo, que no le conozco la cara. Sé que es amigo de Grego (Gregorio Hernández Maqueda, el líder de la CC en Córdoba).

–No le va a gustar a De Loredo que no lo conozca

–Él se tiene sentir orgulloso porque los viejos… Ellos no nos reconocen a nosotros.

–De Loredo dice que es la renovación del radicalismo.

-Bueno, ser joven no implica renovar por sí mismo. Hay viejos jóvenes y hay jóvenes viejos. Pero sí, (De Loredo) implica una renovación. “Grego” es la mayor renovación, es un bocho. Lo vi en el partido desde los 17 años, es brillante y va a ser gobernador de Córdoba.

–¿Va a pedir algún lugar para Hernández Maqueda en la lista de diputados nacionales el año que viene?

–Eso lo vamos a decidir con la Coalición Cívica, no lo voy a venir a hablar en un programa. Lo que sí no estamos dispuestos es a entregar un legado. El ARI y la Coalición Cívica fueron la única oposición que tuvo este país cuando nadie era opositor, cuando la mitad del radicalismo se había ido con el kirchnerismo. Luchamos contra el narcotráfico cuando nadie lo hacía, hablamos de la libertad y la república cuando nadie lo hacía. ¿Y yo por qué no fui presidenta? Porque no acepté financiamiento empresario. A mí Roggio, para decirlo con nombre y apellido, nunca me puso un peso. Un día fue a hablarme, hace muchos años, cuando era presidente de la Cámara de la Construcción. Le dije: “¿Sabe qué? Dígame lo que quiere, porque yo de usted no necesito nada”. Somos una fuerza que nunca necesitó, ni pidió, ni permitió que grandes empresarios nos financiaran. Y esto es un valor enorme para la Nación. Y eso fue posible gracias a estos chicos que hicieron política desde la nada, ninguneados por muchos amigos míos. Es necesario que este legado exista. Este es el legado que construyó Juntos por el Cambio.

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–Es como una especie de conciencia moral de Juntos por el Cambio.

–Es más que conciencia. Porque armamos y construimos. Todas las alianzas ganadoras en este país, desde el 2009 a la fecha tuvieron como actor central a..

–A Elisa Carrió…

–No, no. Porque yo formo parte de un equipo, que funciona, con expertos. Los diputados nacionales de la Coalición Cívica no están ahí porque sí. Tienen una solvencia. Es cierto que soy exigente, soy súper exigente.

El rol de Macri: ¿se queda o se va?

–A propósito de discutir ideas para gobernar…

–La verdad, no sé cómo se le ocurre a alguien ser candidato hoy.

Macri con Elisa Carrió, en la época del gobierno de Cambiemos. (La Voz)
Macri con Elisa Carrió, en la época del gobierno de Cambiemos. (La Voz)

–Decía que Macri afirmó que el PRO tiene las ideas más renovadoras con respecto al radicalismo. ¿Hay tensión ideológica ahí?

–Mi propio partido tiene posiciones distintas. Yo he perdido en la banca y frente a mi propio partido. Por ejemplo, estoy en contra de la legalización del aborto pero muchos de mis diputados la votaron. El debate es muy importante. Ahora, esto es una construcción y no creo que la innovación la tenga uno ni otro. Lo que la sociedad necesita es coherencia, ejemplaridad y programas. ¿Saben qué pasa? Cuando uno no conoce a las personas, no sabe de dónde vienen, se puede llevar unos chascos terribles. Todos somos buenos para algo y todos somos prescindibles. Ustedes leen que Elisa Carrió se enojó con Macri… ¡Yo me enojo con todos! Y me amigo con todos al otro día, porque tengo una relación auténtica. A Mauricio le puedo decir de todo. También a Horacio (Rodríguez Larreta), a María Eugenia (Vidal). Cuando uno quiere, uno exige. Pero soy la única de todos que tiene amistades auténticas y profundas con muchos, tanto en el radicalismo con el PRO. Por ejemplo, Patricia (Bullrich) ha reconocido que la única relación humana profunda es conmigo. Tengo una gran relación con Gerardo Morales, con Mario Negri. Los conozco a todos. Y por eso les puedo contar las costillas, y por eso me tienen un poco de susto también. Me cuentan todo porque tienen miedo… A mí, se me viene con la verdad. Porque el día que me mientan los denuncio públicamente.

–¿Esas diferencias se pueden sintetizar en un programa conjunto?

–Juntos por el Cambio no se va a romper. Están jugando, como que están semi-boxeando. Es un juego tonto.

–¿Macri no se va a ir?

–No, no. Yo, después que tenga una conversación con él, se baja de todo. Depende del humor, pero no se va a mover. ¡Hay días en los que Mauricio parte, y hay días en los que se queda!

–¿No le cree el coqueteo con Milei?

–Él es sincero. Y es un problema también ser sincero…

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