Y aquí viene lo misterioso.

Estamos ante un mecanismo único, sin relación con los restos arqueológicos que tenemos de aquella época. El nivel de miniaturización y complejidad es notable y solo comparable a los relojes astronómicos que se construyeron en el siglo XIV en Europa -aunque como predictor no era particularmente preciso-. Resulta evidente que un mecanismo así no surge de la nada: debería haber antecedentes en algún lugar que no hemos encontrado.

Se tienen referencias de la existencia de dispositivos similares en, por ejemplo, La República de Marco Tulio Cicerón, un diálogo filosófico del siglo I a.C. donde menciona dos máquinas construidas por Arquímedes y que podrían haber sido algún tipo de mecanismo destinado a predecir los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en aquel momento. Cicerón también menciona otro dispositivo de ese tipo que había sido construido ‘recientemente’ por su amigo Posidonio, «…cada una de cuyas revoluciones tiene el mismo movimiento del Sol, la Luna y cinco estrellas errantes [planetas] día y noche en los cielos». Pero no hemos encontrado nada ni remotoamente parecido en ninguna excavación al mecanismo de Anticitera. Ni tan siquiera un abuelo suyo.

También sigue siendo un misterio el lugar donde se construyó, aunque se tiene la sospecha de que pudo construirse en Corinto. ¿La razón? Porque a pesar de que los Juegos de Olimpia eran los más prestigiosos de los Panhelénicos, los Ístmicos (que se celebraban en corinto) aparecen con letras mucho más grandes. Una sospecha que viene reforzada porque los nombres de los meses que figuran en la parte frontal del mecanismo están escritos en el dialecto de Corinto.

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En 2018 un equipo de arqueólogos submarinos encontró el esqueleto de un joven de unos 20 años entre los restos que aún quedan del naufragio. Bautizado con el nombre de Pamphilos -del griego, amigo de todos-, los investigadores están tratando de obtener algo de su ADN intacto para poder determinar de dónde era. Quizá así se pueda arrojar algo de luz sobre la procedencia de tan increíble mecanismo.

Referencias

Efstathiou, Kyriakos; Efstathiou, Marianna (2018). «Celestial Gearbox: Oldest Known Computer is a Mechanism Designed to Calculate the Location of the Sun, Moon, and Planets». Mechanical Engineering 140 (9): 31–35. doi:10.1115/1.2018-SEP1

Pinotsis, A. D. (2007). «The Antikythera mechanism: who was its creator and what was its use and purpose?». Astronomical and Astrophysical Transactions, 26 (4–5): 211–26. doi:10.1080/10556790601136925

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