«La población debe ser evacuada por su propia protección y estas aldeas deben ser limpiadas de infraestructura terrorista», declaró Smotrich, al exigir al Ejército que actuara «con toda su fuerza», replicando la devastación causada anteriormente en los campamentos de refugiados de Nablus y Tulkarem.
En paralelo, grupos de colonos israelíes armados lanzaron nuevas incursiones de represalia en Faraata, Imatin, Jit y Masafer Yatta. Durante los ataques incendiaron viviendas, vehículos y comercios, mientras excavadoras arrancaban olivares centenarios, uno de los principales medios de subsistencia de las familias palestinas.
Los datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reflejan que estos episodios forman parte de una tendencia sostenida. Entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de junio de 2026, la ONU documentó 3.033 ataques de colonos. Solo durante 2026 se registró un promedio de 190 incidentes mensuales, un 24% más que el récord alcanzado en 2025.
Las gobernaciones de Ramala, Nablus y Hebrón concentran el mayor número de ataques de colonos y de confiscaciones de tierras, añade el reporte.
Demoliciones y desplazamientos
A la violencia de los colonos se suma la política israelí de demoliciones en toda Cisjordania ocupada. Israel justifica estos derribos por la falta de permisos de construcción, mientras los palestinos denuncian que el régimen urbanístico hace prácticamente imposible obtener esas licencias y facilita la expansión de los asentamientos ilegales.
Según la Comisión Palestina para la Resistencia al Muro y los Asentamientos, las autoridades israelíes llevaron a cabo 341 demoliciones durante el primer semestre del año, destruyendo 740 estructuras palestinas y afectando a 923 personas. La comisión añadió que Israel emitió además 254 órdenes de demolición por presuntas construcciones sin licencia.
Cabe destacar que el derecho internacional humanitario prohíbe la destrucción de bienes civiles salvo en casos de absoluta necesidad militar, de acuerdo con el Cuarto Convenio de Ginebra.
Estas prácticas, que el Cuarto Convenio de Ginebra solo permite en casos de absoluta necesidad militar, han acelerado el desplazamiento de la población. La OCHA informó que las demoliciones israelíes habían provocado el desplazamiento de más de 1.700 palestinos hasta el 18 de febrero de 2025, reflejando el impacto humanitario de una política que continúa transformando el mapa demográfico del territorio.
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La ONU, en alerta
Ante esta oleada de violencia, la ONU expresó su profunda preocupación por los planes de Israel para acelerar la legalización de puestos de avanzada ilegales y establecer otros nuevos en Cisjordania ocupada, una medida que, advirtió, constituye una violación del derecho internacional y aleja aún más las posibilidades de alcanzar una solución de dos Estados.
«El secretario general (Antonio Guterres) está profundamente preocupado por el reciente anuncio de las autoridades israelíes, incluidos los informes sobre un proceso acelerado para legalizar puestos de avanzada agrícolas y establecer otros nuevos», declaró el lunes el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq. Y reiteró que todos los asentamientos israelíes, incluidos los puestos de avanzada, carecen de validez legal y constituyen una «flagrante violación del derecho internacional».
Actualmente, alrededor de 750.000 colonos israelíes ilegales residen en 156 asentamientos y 360 puestos de avanzada distribuidos por toda Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este ocupada.
Mientras tanto, el balance de víctimas continúa aumentando. Según cifras oficiales palestinas, desde octubre de 2023 las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos israelíes ilegales han matado al menos a 1.182 palestinos, han herido a miles más y han detenido a cerca de 24.000 personas en el territorio ocupado.
Frente a este escenario, la ONU reiteró que Cisjordania, incluida Jerusalén Este, constituye territorio palestino ocupado y recordó que toda actividad relacionada con los asentamientos israelíes en esa zona es ilegal conforme al derecho internacional.







