Raúl Madero tenía 82 años al momento de su muerte, el pasado martes. Fue partícipe de una época dorada en Estudiantes, aquellos años en los que el conjunto dirigido por Osvaldo Zubeldía hacía gala de su capacidad deportiva y se inscribía en la historia grande no solo del León sino del fútbol argentino y continental.

La triste noticia fue confirmada en las últimas horas y las autoridades del club no tardaron en hacerle un sentido homenaje y enviar sus condolencias a familiares y amigos. «Con dolor despedimos a un Campeón del Mundo. Respetado, admirado y referente ¡Hasta siempre Raúl Madero!», escribieron en las redes sociales y agregaron: «Nuestros más sinceros respetos para sus familiares y seres queridos en este doloroso momento».

Surgido en Boca, debutó en 1959 y 3 años después llegó a Huracán, donde pasó un breve tiempo antes de recalar en el Pincha, donde disputó 179 partidos y alcanzó la gloria.

Madero fue mucho más que futbolista, cultivó su amor por la música tocando el piano, estudió medicina, se recibió y fue el responsable médico del seleccionado nacional de fútbol cuando Carlos Salvador Bilardo lo dirigía, destacándose también como deportólogo vinculada a la FIFA.

En su paso por Estudiantes, de 1963 a 1969, sacó a relucir todo su brillo y marcó 9 tantos, algunos claves para la historia del club. Su debut fue el 28 de abril, frente a Banfield y en el triunfo 2 a 0 del conjunto albirrojo. En 1967 convirtió un penal clave en la histórica remontada de la semifinal del campeonato Metropolitano ante Platense y ese mismo año abrió la cuenta en la final de la competencia ante Racing, esta vez de tiro libre.

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A fuerza de éxitos, Madero y otros tantos se inscribieron en la historia grande del Pincha. Se consagró repetidamente campeón de la Copa Libertadores y formó parte de la gesta en Old Trafford contra el mítico Manchester United para conseguir la Copa Intercontinental.

Se retiró joven y a los 30 años colgó los botines. Se despidió vistiendo la casaca albirroja en el viejo estadio de 1 y 57 y jugando ante Peñarol de Uruguay por la Supercopa de 1969. Quería ejercer la medicina y así lo hizo en los años que vinieron por delante con gran éxito y profesionalismo.

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