El deterioro del transporte público ha vuelto a poner en debate el costo de la tarifa, el esquema de subsidios, la calidad del transporte y la planificación general del sector. Mientras en la última semana, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) se declaró en estado de “alerta y movilización” por la profunda crisis que afecta el sector, el gobierno se debate entre aumentar la tarifa de trenes y colectivos, o compensar con subsidio, afectado por el incremento de los costos -particularmente el gasoil- y que podría condicionar, aún más, el resultado fiscal. Pero ¿Cuáles son los números? Repasemos.

Incrementos en el transporte público

Desde que asumió la gestión Milei, en diciembre de 2023, las tarifas de transporte del AMBA —colectivo, subte y tren metropolitano— registraron aumentos nominales que superaron ampliamente la inflación acumulada del período. Los datos muestran que:

  • Colectivos: entre noviembre de 2023 y abril de 2026, la tarifa se multiplicó por entre 13 y 16 veces, dependiendo de la jurisdicción (el boleto de la jurisdicción nacional es de $700, el de CABA de $715,24 y el de la Provincia de Buenos Aires de $871,30).
  • El subte tuvo un aumento de más de 17 veces. La tarifa pasó de $80,00 a $1.414,00 entre noviembre de 2023 y abril de 2026. En términos porcentuales: 1.668%
  • El tren se multiplico por 8,5. Si bien permaneció congelado durante buena parte del período (en $280) y tuvo la menor suba nominal entre los tres modos de viaje (741%), su incremento superó ampliamente la inflación acumulada del período.

El transporte público y el SMVM

Con los incrementos mencionados, viajar en transporte público en el AMBA (también en el resto de nuestro país) se volvió dramático. Para evaluar el impacto sobre el gasto de los hogares, resulta de utilidad comparar su evolución contra la del SMVM. Considerando el gasto mensual de una persona que trabaja 22 hábiles al mes, con Red SUBE vigente, y en colectivo, el costo de transporte pasó de representar 1,6% a 8,6% del total del ingreso. Si, en cambio, esa persona utilizó colectivo y subte, el costo pasó de 2,8% a 17,3% del total del ingreso. Finalmente, si el usuario tomó colectivo, tren y subte (subte al 25% Red SUBE), el costo pasó de representar 2,7% a 14,7% del total del ingreso.

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El deterioro mencionado se debe al incremento de la tarifa, pero también al atraso de la actualización del SMVM (podríamos extender el análisis al salario registrado). Desde diciembre de 2023, el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil dejó de funcionar con el acuerdo tripartito previsto por la Ley de Contrato de Trabajo —que requiere la participación de representantes del Estado, los empleadores y los trabajadores— y el Poder Ejecutivo procedió a fijar el salario mínimo de manera unilatera ¿El resultado? Un incremento de sólo 123% nominal.

Beca Progresar: el descuento que no alcanza

Los beneficiarios de la Beca Progresar acceden a un descuento del 55% en las tarifas de transporte. Sin embargo, como la beca se congeló en $35.000 desde marzo de 2025, se produjo una brutal caída del poder adquisitivo de la beca medida en cantidad de boletos. Desde diciembre de 2023 a abril de 2026, la cobertura de la beca cayó de forma sostenida, pasando de 839 boletos en a apenas 111. La beca hoy alcanza a cubrir el viaje de ida y vuelta durante apenas 55 días corridos —poco menos de dos meses de traslado al establecimiento educativo- y quienes dependen de combinaciones o viven lejos de la escuela enfrentan un déficit que el beneficio no logra cubrir.

El ajuste tarifario del transporte en perspectiva federal

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el precio del boleto de colectivo aumentó en todas las ciudades del país, pero no de manera uniforme ni con el mismo punto de partida. Con una inflación acumulada del 303,5% en el período, ese guarismo es el umbral para que una ciudad “no perdiera” poder adquisitivo de transporte en términos reales. De las 31 ciudades relevadas, 30 lo superaron y solo una —La Rioja— quedó por debajo, con una suba del 233%.

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En un extremo, Chaco/Resistencia registró el mayor aumento del país: +2.413% nominal, lo que representa una suba real del +523% (el boleto pasó de $75 a $1.885). Le siguen Formosa (+1.983% nominal, +416% real) y Paraná (+1.811% nominal, +374% real). El AMBA registró aumentos nominales de entre +1.222% y +1.545% según la jurisdicción. Dos novedades destacan en abril: Rawson ingresa al podio de las ciudades más caras, con un boleto que alcanza los $2.192, y Santa Fe escala al tercer lugar con $1.900, superando a Resistencia y Corrientes.

Las ciudades del NEA y la Patagonia muestran los mayores aumentos reales del interior, en muchos casos superando en 4 veces la inflación. Este fenómeno responde directamente a la eliminación del Fondo Compensador al Transporte Público del Interior en febrero de 2024, que dejó a los municipios del interior sin el subsidio nacional que sostenía artificialmente las tarifas un poco más bajas. En síntesis, el período analizado muestra un reordenamiento profundo de la estructura tarifaria federal: el interior del país pasó de tener subsidios nacionales a absorber el costo real del servicio, mientras que el AMBA —aunque con aumentos nominales históricos— mantiene tarifas con subsidio que, de todas formas, no cubren el costo operativo real del sistema.

Trade off entre precios y cantidad de pasajeros

El ajuste tarifario no fue neutral en términos del comportamiento de los usuarios y pueden describirse dos etapas. En un primer momento, entre febrero de 2024 y febrero de 2025, la caída fue concentrada y segmentada: se concentró en el subte registrando una caída interanual del 22% en ese mes, luego del sensible aumento de febrero de 2024 (+285%). El colectivo, en cambio, prácticamente cedió poco —evidenciando su carácter de modo esencial para trabajadores sin alternativas de movilidad—, y el tren incluso mostró leves subas. Esta primera etapa sugiere un proceso de sustitución modal: usuarios del subte migraron hacia modos más baratos o dejaron de viajar, mientras el colectivo mantuvo su demanda. La inflexión llegó en la segunda etapa, desde mediados de 2025 y profundizada desde 2026. La comparación interanual, en febrero de este año, es contundente: el colectivo cayó −11,7%, el tren −23,6%, el subte −6,4% y el total del sistema −12,9% respecto a febrero de 2025.

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La caída de pasajeros responde a una doble presión: por un lado, el encarecimiento del boleto muy por encima de los ingresos redujo la capacidad de pago de los usuarios; por otro, la contracción económica redujo la cantidad de viajes necesarios. La conjunción de ambos factores configura un escenario de deterioro sistémico: menos pasajeros implican menores ingresos por boleto, lo que alimenta nuevas presiones de aumento tarifario en un círculo difícil de interrumpir.

El ajuste también impacta en el transporte.

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