Ayer, Día de la Bandera, atributo de soberanía nacional e identidad patria, se cumplieron cuatro años del primer desembolso del acuerdo stand-by del gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional. Se iniciaba así un nuevo proceso de endeudamiento reforzado, por la magnitud inédita del préstamo, la fuga de capitales, la vulneración del Estatuto del FMI, el incumplimiento de los criterios de excepcionalidad y la vulneración de la Ley Nacional de Administración Financiera.

Los datos…

Si se hubiesen cumplido todos los desembolsos programados por 57 mil millones de dólares se habría superado la mitad de lo que el FMI desembolsó en pandemia a 85 países.

Si solo se toman los desembolsos concretados por 44 mil millones de dólares supera lo dado a países fuera del hemisferio occidental en pandemia.

Los desembolsos se usaron para financiar la salida de capitales, contrario al propio estatuto del FMI. Entre enero de 2018 y diciembre de 2019 hubo desembolsos por 44 mil 867 millones y la formación de activos externos ascendió a 54 mil 99 millones. Cada tres meses, los fondos recibidos ya no estaban en el país.

El acuerdo estuvo plagado de incumplimientos formales: faltó constancia de actos administrativos, hubo incumplimiento del art. 61 de la Ley de Administración Financiera y faltó la constancia del dictamen previo del Banco Central de la República Argentina sobre el potencial impacto del crédito en la balanza de pagos, entre otros.

Se ignoraron los criterios que habilitaron a superar la cuota límite del 187 por ciento; la probabilidad de repago disminuyó abruptamente como consecuencia de una deuda pública bruta que pasó del 57,1 al 86,2 por ciento del PBI; no había señales de retorno a los mercados; y hubo alertas de la Oficina de Evaluación del FMI.

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El acuerdo tuvo la finalidad de intervenir en la política local, blindando al gobierno de Mauricio Macri de los costos de sus propias políticas y desfinanciando al gobierno siguiente. Casi el 90 por ciento de los pagos se realizó antes de las PASO de junio de 2019.

La estructura de repago firmada en 2018 fue siempre impagable. Para 2021, correspondía abonar 5 mil millones de dólares; en 2022, casi 19 mil millones; y en 2023, 19 mil 144 millones.

A modo de conclusión

Argentina enfrenta un endeudamiento histórico e insostenible. El problema fue pospuesto, pero sigue latente ¿Quién lo va a pagar? Una herramienta es el proyecto “Fondo para la Cancelación de la Deuda con el FMI” que fija un aporte especial sobre bienes en el exterior sin declarar.

Hace cuatro años el FMI volvió al país. Sí, fue un Día de la Bandera, símbolo de la independencia conquistada por la voluntad del pueblo. Un día como el de ayer, hace cuatros años, se inició un nuevo vínculo de subordinación para favorecer un proyecto político que endeudó a generaciones.

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