La puerta a negociar con la Casa Blanca seguirá cerrada, dijo Irán, mientras Washington no cumpla con las condiciones planteadas por Teherán para poner fin a la guerra. La respuesta llegó después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, asegurara estar dispuesto a retomar las conversaciones, unas declaraciones que Teherán calificó como parte de las “señales contradictorias” que llegan desde Washington.

“No se distraigan con las señales contradictorias del presidente estadounidense: de ‘no habrá negociaciones’ a ‘estamos dispuestos a hablar’”, indicó este martes el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei.

“No habrá ninguna negociación mientras no se cumplan las condiciones de Irán. ¡Punto final!”, añadió, en un mensaje en inglés en la red social X que pareció responder directamente a las declaraciones de Trump del lunes.

El presidente estadounidense había afirmado nuevamente que estaba “abierto” a dialogar con Teherán, pero aclarando que él tiene la decisión final sobre un eventual acercamiento. “La nación en decadencia de Irán quiere llegar a un acuerdo, rápido y desesperadamente”, escribió Trump en su plataforma Truth Social. “Yo determinaré si Estados Unidos decide involucrarse o no. Es una posibilidad a la que estamos abiertos”, dijo.

Teherán exige a Washington que ponga fin definitivamente a la guerra y a cualquier agresión contra Irán y sus aliados en la región, incluido Hezbollah en Líbano, para un alto el fuego y continuar las negociaciones del memorando de entendimiento de junio. Además, reclama el levantamiento del bloqueo impuesto a sus puertos, una indemnización, el fin de las sanciones y el desbloqueo de sus activos congelados en el extranjero.

Irán se prepara para tres escenarios

Mientras las negociaciones permanecen estancadas, las Fuerzas Armadas iraníes ordenaron preparativos de defensa en todo el país ante tres posibles escenarios: una ofensiva a gran escala, un alto el fuego sin un fin definitivo de las hostilidades o la salida de la confrontación.

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El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán y presidente del Comité Permanente de Defensa Pasiva, el general de división Ali Abdollahi, emitió una directiva de 10 artículos para los programas de Conmemoración de la Defensa Pasiva de 2026, según informó este martes la agencia Fars.

En un escenario de ofensiva a gran escala, se suspenderían las grandes concentraciones públicas y los eventos presenciales. Las actividades se concentrarían en la preparación operativa, el mantenimiento de los servicios esenciales, la gestión de recursos, la asistencia a la población y la coordinación entre los organismos involucrados.

En caso de alcanzarse un alto el fuego sin un final permanente de las hostilidades, las prioridades serían mantener preparada a la población, reforzar la vigilancia ante la denominada guerra híbrida y proteger la seguridad de la información.

Si la guerra termina definitivamente, las autoridades implementarían en su totalidad los ejercicios, programas de entrenamiento y actividades públicas previstos.

La directiva también ordena actualizar los planes operativos a partir de las lecciones que Teherán asegura haber obtenido de lo que denomina su “segunda y tercera guerras impuestas”.

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Por otra parte, en Estados Unidos, el inspector general del Departamento de Defensa advirtió sobre déficits estratégicos en las reservas de municiones como consecuencia de la campaña militar contra Irán.

En un informe obligatorio presentado al Congreso, el organismo de supervisión del Pentágono señaló que entre el 28 de febrero y el 30 de junio la Operación Epic Fury tuvo un costo estimado de 33.400 millones de dólares. De esa cantidad, 22.300 millones correspondieron a municiones utilizadas.

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“El gasto de municiones en la OEF ha provocado déficits estratégicos de inventario y ha revelado cuellos de botella en la base industrial para el reabastecimiento de municiones”, indicó el informe.

El documento también detalló pérdidas y daños en equipamiento estadounidense durante la campaña: cuatro cazas F-15 destruidos, un F-35 dañado, siete aviones cisterna KC-135 afectados y hasta 30 drones MQ-9 Reaper derribados.

Trump, sin embargo, restó importancia a las preocupaciones por las reservas de armamento. El lunes aseguró en Truth Social que las fábricas estadounidenses están produciendo “más armas exquisitas y de élite que en cualquier otro momento de nuestra historia”.

En contraste, distintos reportes citados en el informe han advertido que la escasez de misiles de precisión de largo alcance e interceptores de defensa aérea ha condicionado la planificación militar contra Irán. Las fuerzas estadounidenses habrían utilizado cerca del 80% de sus reservas de interceptores THAAD.

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