Un estudio publicado recientemente y presentado en la reunión anual de la Sociedad de Biología Integrativa y Comparada en Seattle, Washington (EE. UU.), ha arrojado luz sobre las extraordinarias adaptaciones genéticas de los lobos dentro de la Zona de Exclusión de Chernóbil (ZEC).

Los lobos de Chernóbil han desarrollado resistencia al cáncerMidjourney/Sarah Romero

¿Qué es la zona ZEC?

El 26 de abril de 1986, el mundo fue testigo de uno de los accidentes nucleares más catastróficos de la historia. El reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil situada cerca de Pripyat, en la ex Unión Soviética, explotó durante una prueba de seguridad fallida, liberando una cantidad sin precedentes de material radiactivo a la atmósfera. Este desastre no solo provocó efectos catastróficos inmediatos sino que también condujo a la creación de una de las áreas más intrigantes de la Tierra: la Zona de Exclusión de Chernóbil (ZEC). La catástrofe de Chernóbil liberó grandes cantidades de partículas radiactivas a la atmósfera, que se extendieron por gran parte de la URSS occidental y Europa.

La ZEC es un área de aproximadamente 2.600 kilómetros cuadrados que rodea la central nuclear de Chernóbil que se estableció poco después del accidente para restringir el acceso y contener la propagación de la contaminación radiactiva. La evacuación inicial desplazó a más de 100.000 personas de sus hogares, creando pueblos fantasmas como Pripyat, que en el pasado albergaron a los trabajadores de la planta y sus familias y hoy solo son lugares fantasma. La zona fue considerada inhabitable debido a los altos niveles de radiación y un radio de 30 kilómetros fue acordonado como tierra de nadie.

Los científicos han estado utilizando la zona de exclusión para investigar los efectos de la radiación en la flora y la fauna. Y, sorprendentemente, muchas plantas y animales se han adaptado al entorno de alta radiación, lo que plantea interrogantes sobre el impacto a largo plazo de dicha contaminación en los ecosistemas, sobre todo en uno de los entornos más hostiles del planeta.

Les colocaron collares GPS equipados con dosímetros de radiación.Midjourney/Sarah Romero

El caso de los lobos

Los expertos han descubierto que los lobos en Chernóbil tienen sistemas inmunológicos genéticamente alterados y cierto nivel de resistencia al cáncer. El equipo, dirigido por la bióloga evolutiva y ecotoxicóloga Cara Love de la Universidad de Princeton, se embarcó en expediciones a la ZEC, recogiendo muestras de sangre de los lobos residentes y desplegando collares de radio para monitorear sus movimientos y exposición a la radiación.

«Obtenemos mediciones en tiempo real de dónde se encuentran y a cuánta radiación están expuestos», explicó Love en un trabajo que marca un esfuerzo de más de 10 años para desentrañar los misterios de la vida silvestre de Chernóbil.

Con los collares especializados, los investigadores pueden obtener mediciones en tiempo real de dónde están los lobos y a cuánta radiación están expuestosMidjourney/Sarah Romero

Las poblaciones de lobos, así como de otros animales, han aumentado en la ZEC de Ucrania desde que la zona fue abandonada tras el desastre nuclear. En ausencia de personas, la vida silvestre ha prosperado sin interrumpir la actividad humana pero afrontando el paradigma de la radiación.

Los hallazgos demostraron que a pesar de la exposición regular a dosis de radiación potencialmente fatales, los lobos parecían extraordinariamente resistentes a sus efectos. Durante el análisis se descubrió que numerosos genes relacionados con el cáncer tenían nuevas mutaciones, lo que indica que se habían desarrollado como defensa contra la radiación.

Los investigadores encontraron que el sistema inmunológico de los lobos de Chernóbil parecía diferente al de los lobos normalesMidjourney/Sarah Romero

La investigación demostró que los lobos en la ZEC están expuestos a más de 11,28 milirem de radiación cada día durante toda su vida, es decir, más de seis veces el límite legal para los trabajadores humanos y que estos lobos son genéticamente diferentes a sus homólogos de la región.

El análisis genético sugiere que partes del genoma de los lobos han desarrollado cierta resistencia al cáncer (Love identificó regiones específicas del genoma del lobo que parecen ser resistentes a un mayor riesgo de cáncer, afirma el comunicado). Los científicos encontraron mutaciones distintivas dentro del genoma de los lobos, lo que sugiere una forma de selección natural que favorece los rasgos que conducen a la resistencia al cáncer.

Los expertos esperan que este descubrimiento pueda facilitar la búsqueda de variaciones humanas que reduzcan el riesgo de cáncer. Así las cosas, este estudio podría ser clave para examinar cómo las mutaciones genéticas en los humanos podrían aumentar las probabilidades de sobrevivir al cáncer, cambiando el guión de muchas mutaciones genéticas conocidas, como la variante BRCA que provoca cáncer de pecho, con mayor riesgo de incidencia en las mujeres. .

«Hemos tenido esta oportunidad de oro» de sentar las bases para responder una pregunta crucial: «¿Cómo se sobrevive en un entorno hostil como este durante 15 generaciones?», apuntó la doctora Elaine Ostrander, genetista y coautora del estudio.

A pesar de estas peligrosas condiciones, los lobos mostraron signos de resiliencia genéticaMidjourney/Sarah Romero

Referencias: 

  • Annual Meeting of the Society of Integrative and Comparative Biology’s Annual Meeting in Seattle, Washington.
  • Beaugelin-Seiller, K., Garnier-Laplace, J., Della-Vedova, C., Metivier, J., Lepage, H., Mousseau, T., & Møller, A. (2020). Dose reconstruction supports the interpretation of decreased abundance of mammals in the Chernobyl Exclusion Zone. Scientific Reports, 10. https://doi.org/10.1038/s41598-020-70699-3.
  • Boratyński, Z., Mousseau, T., & Møller, A. (2021). Individual quality and phenology mediate the effect of radioactive contamination on body temperature in Chernobyl barn swallows. Ecology and Evolution, 11, 9039 – 9048. https://doi.org/10.1002/ece3.7742.
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