De todos los retumbos los más famosos son los que se escuchan en el delta del Ganges, especialmente de febrero a octubre. Aparecen justo antes, durante o inmediatamente después de las tormentas, y siempre parecen venir de dirección sur o sudeste.

Algunos científicos que se han interesado por estas explosiones señalan que todas estas características apuntan a un origen sísmico, aunque este tipo de detonaciones sean más comunes en zonas montañosas. Pero de todos los misteriosos sonidos que podemos escuchar por el planeta seguramente ninguno es más hipnotizador que las arenas musicales de algunos desiertos, como sucede en el Sinaí: cuernos, campanas, gruñidos e incluso ladridos. ¿Será éste el origen de la leyenda del suspiro matutino de la Esfinge? Nadie ha podido explicar convincentemente el misterioso mecanismo de acción que hace que en un lugar suene como un ladrido y en otro como la dulce flauta del dios Eolo.

Igualmente misterioso es un zumbido, persistente, molesto y de baja frecuencia -lo que hace que no sea audible por muchas personas– que se ha podido escuchar en Bristol (Inglaterra), Taos (Nuevo México, EE UU), Auckland (Nueva Zelanda) o Valencia (España).

En Taos, por ejemplo, lo han descrito como un leve zumbido, similar a un motor diésel al ralentí en la distancia. Muy molesto, interfiere con el sueño y aquellos que lo escuchan dicen que se nota más por la noche y en interiores. En el pueblecito de Taos la situación llegó a ser tan molesta que en 1993 los lugareños pidieron al Congreso un estudio sobre este zumbido (conocido en inglés como The Hum). Tras entrevistar a los residentes de esta pequeña ciudad encontraron que solo alrededor del 2% lo había escuchado. No había diferencias significativas entre hombres y mujeres pero sí que las personas de mediana edad eran más propensas a escucharlo. No se pudo identificar la fuente aunque se señaló que, según las descripciones hechas por los que lo habían oído, no se escuchaba un único tipo de zumbido, sino que distintas personas lo percibían de forma diferente. Esto ha hecho pensar a algunos científicos que posiblemente muchos de los que dicen escucharlo en realidad sufren de tinnitus o acúfeno, unos sonidos que aparecen en oído debido a diferentes causas, desde traumatismos a situaciones de estrés.

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