El irresoluto conflicto armado entre Rusia y Ucrania convirtió una situación volátil y de alta tensión hasta el 24 de febrero último, en Europa del Este, en una emergencia humanitaria de relevancia colosal.

El éxodo masivo de gente hacia rumbos diversos para no caer bajo el fuego cruzado ha dado forma dramática a la crisis de refugiados con más rápido crecimiento en aquel continente desde la Segunda Guerra Mundial.

La envergadura formidable de la tragedia llevó al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) a declarar la emergencia en Ucrania de nivel tres, el rango más alto de la escala que utiliza la agencia para clasificar la gravedad de los acontecimientos desgraciados en los que están en riesgo la vida, la salud, el bienestar o la seguridad de un colectivo de personas o de una comunidad en un país o en un territorio, y sin disponer de capacidad de respuesta suficiente para enfrentarlos.

Estallidos y fuga

Como consecuencia de la guerra –que lleva un mes y medio de desarrollo–, millones de ucranianos se vieron obligados a abandonar sus hogares en busca de seguridad dentro del propio país o del otro lado de los límites fronterizos.

Los registros actualizados de Acnur indican que unas 4,5 millones de personas huyeron de Ucrania con lo puesto desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, dio la orden de lanzar una ofensiva militar contra su vecino del sudoeste.

En ese lapso, en tanto, la cifra de desplazados internos a causa de la contienda armada asciende a unos 7,1 millones, según informó a comienzos de esta semana la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

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Es decir que, en tan sólo 45 días, 11,6 millones de individuos escaparon hacia otros lugares del territorio ucraniano o a destinos en el exterior en busca de seguridad, protección y asistencia.

La cifra global representa más de un cuarto de la población de Ucrania, que según el Banco Mundial (BM) era de 44,13 millones de habitantes antes de que el Kremlin pusiera en marcha la “operación militar especial” con el objeto declamado de “desmilitarizar y desnazificar” a la exrepública soviética que en 1991 declaró su independencia de Moscú por decisión de Leonid Kravchuk.

Sólo a Polonia habían llegado, hasta el 6 de abril, más de 2,5 millones de personas. No hay datos oficiales acerca de cuántas permanecen en territorio polaco y cuántas siguieron su peregrinar hacia otros destinos.

Rumania fue el país escogido por otros 662.751 refugiados, en tanto que Hungría recibió a 404.021; Eslovaquia, a 302.417; Moldavia, a 401.704, y Bielorrusia, a poco más de 18 mil. Las cifras corresponden a Acnur.

Por su parte, las autoridades de Rusia cifraron en unas 600 mil las personas procedentes de Ucrania que ingresaron a su territorio escapando de la contienda bélica.

De ese total, alrededor de 120 mil son niños, según la agencia rusa de noticias TASS.

La misma fuente asegura que la mayoría de ellas partieron desde las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk –en la región de Donbás–, ambas reconocidas como independientes por Moscú el 21 de febrero último, días antes del comienzo de la invasión.

Escapar en Ucrania

Infancia lastimada

Según la OIM, el 50 por ciento de las familias desplazadas tienen niños, el 57 por ciento cuenta con personas ancianas y el 30 por ciento tiene a cargo enfermos crónicos.

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La principal organización intergubernamental en el ámbito de la migración advierte, además, que tras 45 días de hostilidades, los ingresos económicos de los desplazados se desplomaron de manera drástica. Según la institución que orienta su labor a promover la cooperación internacional para encontrar soluciones prácticas a los problemas migratorios y ofrecer asistencia humanitaria a los migrantes necesitados, el 61 por ciento de las familias desplazadas aseguran que sus ingresos mensuales están por debajo de las cinco mil hrivnias (unos 170 dólares).

“La gente sigue huyendo de sus hogares a causa de la guerra y las necesidades humanitarias sobre el terreno continúan en aumento día a día”, reconoció el director de la OIM, António Vitorino.

Por eso, “se requiere de manera urgente la implementación de corredores humanitarios para permitir la evacuación segura de civiles y garantizar el traslado de suministros y la entrega de ayuda humanitaria, muy necesaria para asistir rápidamente a los desplazados internos”, reclamó Vitorino, exministro de Defensa de Portugal.

La evolución de la guerra hace presagiar que el éxodo de personas del infierno en que han convertido a Ucrania el fuego cruzado y el fracaso de la diplomacia mundial no se detendrá por bastante tiempo.

Así las cosas, los expertos en fugas masivas de personas más optimistas multiplican por dos la cifra actual de refugiados y de desplazados internos.

Otra tragedia humanitaria espeluznante desde donde se la mire.

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