La presidenta del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, Florencia Saintout, recorrió el Teatro Argentino de La Plata, en donde se pusieron en marcha tareas de remoción de escombros, materiales y restos de escenografía acumulados durante años en los distintos subsuelos. “Esto es el inicio de lo que tiene que ser una puesta en valor integral, para lo cual tenemos el respaldo de Axel Kicillof”, señaló Saintout. 

“Los bonaerenses se merecen que el Teatro Argentino vuelva a brillar, con sus puertas abiertas para todos. Tiene que ser un faro de nuestra cultura, de nuestra identidad”, consideró. “Después de cuatro años de macrismo y dos de pandemia, es momento de la reconstrucción”, agregó. 

Saintout visitó el edificio junto a Victoria Onetto, subsecretaria de Políticas Culturales; Ernesto Bauer, director general del Teatro Argentino; María José Besozzi, directora de Producción Técnica; y Daniel Braccini; director de Mantenimiento y Servicios Auxiliares; entre otros. 

Los trabajos mencionados significan una inversión $5.998.728 y forman parte de una serie de obras, incluso algunas estructurales, postergadas durante mucho tiempo y necesarias para garantizar el pleno funcionamiento del lugar, la seguridad, la higiene, y la salud de los trabajadores y del público. 

También están en proceso dos licitaciones. Por un lado, la obra de termomecánica vinculada a la producción de frío para aire acondicionado de la sala Alberto Ginastera, foyers y salas de ensayo. Por otro, una obra de electricidad y oleohidráulica que va a permitir la reparación de la mecánica del escenario principal y los montacargas que permiten el traslado de materiales de trabajo entre los subsuelos y la planta baja del teatro.

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El estado de abandono del Teatro fue foco de denuncias de los propios trabajadores incluso durante el gobierno de María Eugenia Vidal. La pelea de los empleados fue intensa e incluyó presentaciones de los artistas de la sala en las inmediaciones del edificio. El deterioro se traducía en filtraciones de agua, baños destrozados y fuera de servicio, vidrios rotos, falta de matafuegos, salas clausuradas y oficinas inundadas. 

 

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