El encuentro en Parque Norte fue la ocasión perfecta que encontró Martín Llaryora para tantear, aunque sea de forma muy incipiente, la posibilidad de que el peronismo de Córdoba vuelva a poner un pie en instancias de debate de este sector a nivel nacional. Un grupo de intendentes que son parte del llaryorismo y se reivindican peronistas pidieron luz verde para viajar a Buenos Aires y participar del encuentro, aprovechando que el acto no iba a estar encabezado por ninguno de los popes del peronismo nacional.
Tras el acuerdo del gobernador cordobés con la diputada Victoria Tolosa Paz, el ministro de gobierno, Manuel Calvo, autorizó a una docena de intendentes e intendentas a mostrarse en el encuentro. Una nómina recortada respecto de la que originalmente habían solicitado los intendentes.
Gisela Barrionuevo, intendenta de Santa Eufemia, tomó la palabra cuando fue el turno de los representantes de distintos puntos del país. También estuvieron otros como Fernando Ruiz Díaz (Pozo del Molle), Sergio Temporini (Colazo), Enrique Méndez Paz (Cintra), Edgar Yordán (Saira), Gustavo Dal Bó (Cavanagh), Jorgelina Domínguez (Bengolea), Mayco Becco (La Palestina), Franco Villar (La Playosa), y funcionarios de esas y otras municipalidades. Se sumó a ellos el Secretario de Integración Territorial de la provincia, Nadir Nifury.
Uno de los cordobeses que estuvo en Parque Norte explicó: “Córdoba hacía años que no se metía en debates nacionales. Al ver que se ‘deskirchnerizó’ y que había otros símbolos decidimos participar”. Esa misma fuente dijo que observaron un cambio de agenda a la hora del debate y que “vimos discusiones no habituales en el peronismo de siempre, una mirada extra AMBA”, con algunos ejes como federalismo o problemáticas vinculadas al campo y las retenciones.
La continuidad de la participación cordobesas en encuentros de este tipo dependerá del termómetro de Llaryora. El gobernador está jugando a esperar los errores de Milei, aunque algunos, incluso en su propio entorno, dudan que en 2027 el cordobesismo capitalice automáticamente el desencanto con el proyecto libertario. Saben, cerca del gobernador, que necesita meter goles propios si quiere levantar su imagen.
Por ahora, apela a señalar los tropiezos de Milei, un temario que quedó plasmado en un tuit del ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, quien calificó al gobierno nacional como “el más cruel de los últimos años”. Sin embargo, el mensaje no era dirigido al presidente sino a la oposición local, en este caso a Rodrigo De Loredo, al que acusó de “hipócrita” por callarse mientras la Nación “dejó sin prestación médica a más de 5.500 abuelos en Marcos Juárez por la falta de pago del PAMI”.
En el mensaje, Siciliano recordó también el freno de la obra pública, el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y lo que calificó como “el abandono y el destrato hacia las personas con discapacidad”.
Por eso los intendentes que fueron a Parque Norte no se animan a asegurar cómo seguirá la relación con el peronismo nacional: “Primero está Córdoba. No vamos a apurar nada nacional. Pero están estas posibilidades. Vemos que no hay peronismo nacional si no está el peronismo de Córdoba”.
Esta semana que viene será intensa, ya que Axel Kicillof pisará suelo cordobés y empezará a mostrar algunas cartas de cómo planea encarar su estrategia nacional en una provincia tan particular. El motivo central de su visita es su participación en el Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), detrás del cual está la figura de Héctor Daer.
Chispazos por el locro
La provincia fue escenario de fuertes cruces impulsados al calor de los locros políticos por el Día del Trabajador. En un acto de coherencia paisajística, ideológica e institucional, Luis Juez trasladó el ya tradicional locro del Frente Cívico en el Comedor Universitario, siempre en tablones y con tono popular, al Alto Botánico, un salón premium en un rincón coqueto de la zona norte de la ciudad.
El detalle no pasó por alto en el Panal y Miguel Siciliano disparó: “Pasaron de hacer locros en la Ciudad Universitaria a hacerlos en un salón paquete de la ciudad de Córdoba. Claramente a la Universidad no pueden ir más, por estar bancando de manera casi indigna a un gobierno que desfinancia a la universidad Pública”.
Del otro lado, el legislador juecista Walter Nostrala dijo que “había muchos trabajadores en el locro del Frente Cívico” e irónicamente completó: “Me dijeron que al que organizó Llaryora, (hizo?) no fueron docentes, médicos, enfermeros, jubilados provinciales. El peronismo ningunea y destrata de la peor manera a nuestros trabajadores”. Martín Juez, hijo del senador y concejal de la capital cordobesa, fue más duro y acusó a Siciliano de “apretar a los clubes para que no nos presten los lugares”, al tiempo que chicaneó al recordarle al llaryorista que es egresado de la Universidad Católica y no de la universidad pública.
En ese locro, Juez fue el anfitrión de la primera plana libertaria de Córdoba, encabezada por el diputado Gabriel Bornoroni, el protegido de Karina Milei en la provincia. Todos los sectores del mileísmo cordobés sellaron un pacto de unidad hacia 2027. “Vamos a ir todos juntos hasta las últimas consecuencias, más allá de las operaciones que busquen embarrar la cancha y evitar esa unidad”, lanzó Bornoroni.
Juez tuvo el discurso de cierre y sorprendió al blanquear que podría no ser el candidato de los hermanos Milei en Córdoba como lo anhelaba: “Estamos espalda con espalda frente a un esquema político complejo como lo es el PJ, que utiliza todos recursos del Estado para perpetuarse en el poder. Probablemente no nos toque conducir este proceso, pero para ganar, vamos a apoyar a muerte a le quien le toque”. Eso sí: advirtió con sutileza que no aceptará un pacto de no agresión entre los libertarios y Llaryora. “Lo único que nos puede mover de este lugar es que no haya voluntad de ganar esta provincia”, indicó.
En un misil teledirigido a Rodrigo de Loredo, el último de su larga lista de exaliados, Juez manifestó que “quienes especulan y no se suman a esta alianza van a quedar afuera”.







