Néstor Bru, papá de Miguel, murió durante las últimas horas en el hospital San Juan de Dios de La Plata a causa de una grave enfermedad. De acuerdo a la información a la que accedió 0221.com.ar, falleció alrededor de las 7.30 de este lunes y sus restos serán velados hoy mismo en Sepelios Avenida –120 y 79- de 18 a 21.

Allegados a la familia le dijeron a este medio que Néstor sufría graves problemas de salud y estaba internado en el nosocomio de 27 entre 70 y 71. Durante su estadía allí, estuvo acompañado por Rosa y su hija. “Todo este 2021 estuvo muy mal. Incluso Rosa debió suspender varias actividades para poder acompañarlo y cuidarlo”, indicaron.

Una vez que se conoció la triste noticia de su fallecimiento, integrantes de la “Asociación Miguel Bru” le dedicaron unas emotivas palabras para resaltar la lucha que llevó adelanto para que se haga justicia por la desaparición de su hijo. “Con profunda tristeza despedimos a Néstor Bru, papá de Miguel y compañero de toda la vida de Rosa. Junto a su familia, peleó para que se haga justicia por la desaparición de Miguel y encontrar sus restos. Te vamos a extrañar siempre Néstor, no vamos a bajar los brazos y seguiremos la lucha con tu familia para encontrar a Miguel. Buen viaje Néstor, amigo querido”, fue el mensaje que difundieron en las redes sociales en medio del dolor por su partida.

En ese marco, la Dirección Provincial de Registro de Personas Desaparecidas emitieron un mensaje para “acompañar a Rosa S. de Bru y a su familia, ante el doloroso fallecimiento de su marido. Néstor falleció sin despedirse de su hijo Miguel, asesinado por efectivos de la Policía Bonaerense en 1993, y cuyos restos permanecen desaparecidos”, remarcaron a través de su cuenta de Twitter.

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LA HISTORIA DE LA FAMILIA BRU

Rosa Ester Schonfeld tenía 16 años y ya llevaba un tiempo trabajando como empleada doméstica cuando, en 1966, conoció a Néstor Alberto Bru, que era un año mayor. Ambos vivían en Pigüé, una ciudad del interior bonaerense, cabecera del municipio de Saavedra. Hasta esa zona, casi 600 kilómetros al sur de la ciudad de La Plata, habían llegado sus antepasados alimentando las corrientes migratorias provenientes de Europa.

Al principio se veían esporádicamente pero, poco a poco, la relación fue creciendo. Néstor pasaba buena parte del día en el campo, ayudando a su padre en la cosecha de trigo. Había aprendido algo de mecánica y se las arreglaba para manejar tractores y otras máquinas rurales. Poco tiempo después de haber conseguido trabajo en una empresa contratada por el municipio para hacer la instalación de la red de agua corriente y cloacas, Rosa quedó embarazada y decidieron casarse.

Fue una boda alegre y sencilla celebrada en el club del pueblo, el sábado 14 de febrero de 1970. El embarazo transcurrió con normalidad, pero el parto fue largo y complicado; los médicos del hospital municipal Octavio Federico Ducós debieron practicar una cesárea y finalmente Rosa dio a luz a su primer hijo. Miguel Bru nació el 16 de julio de 1970. Como era costumbre extendida por entonces, el primogénito llevaba el mismo nombre que el progenitor; por eso, en el documento figura como Néstor Miguel Bru, aunque siempre lo llamaron Miguel.

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Miguel tenía dos años cuando sus padres, convencidos de que en la ciudad tendrían más oportunidades que en el campo, decidieron emigrar de su terruño. Barajaron dos opciones: en Punta Alta conocían a un militar que le había ofrecido al padre de Néstor trabajo para su hijo; por otra parte, un hermano mayor de Rosa había conseguido empleo en la fábrica automotriz Kaicers en la ruta 2 y les escribió diciendo que había más puestos de trabajo por cubrir. A principios de 1972, Néstor viajó a La Plata y a los pocos meses, una vez que ya estaba dentro de la empresa y tenía un lugar donde vivir, lo siguieron Rosa y Miguelito. Se instalaron en Berisso, en un módico departamento en el fondo de la casa de una señora italiana que renegaba mucho con el chico cada vez que pasaba con su karting a pedal y le marcaba el piso de cerámica roja.

En 1979 los Bru ya eran una familia numerosa: además de Miguel, habían nacido Guillermo, en 1975; Diana, en 1977 y, aquel año, las mellizas Silvina y Paola. La familia se mudó al barrio Villa Argüello, de Berisso, donde alquilaron una casita en 123 entre 60 y 61 en la que se instalaron el 24 de diciembre.

Fue a principios de 1988, Miguel le adelantó a sus padres que, cuando terminara la secundaria, pensaba estudiar periodismo en la universidad. Rosa no pudo contener el llanto; siempre había soñado con tener un hijo profesional. En diciembre de ese año se inscribió en la Escuela Superior de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, donde comenzó a cursar a principios del año siguiente.

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En agosto de 1993, el estudiante de periodismo de 23 años denunció a efectivos de la Comisaría Novena por un allanamiento ilegal en su casa. A partir de ese momento, comenzó a hacer amenazado y hostigado. Según consta en los expedientes, fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio, en el partido de La Plata, el 17 de agosto de 1993 y las declaraciones de varios detenidos y las pericias en el libro de guardia, permitieron comprobar que fue ingresado en esa seccional, entre las 19 y las 20, donde fue visto por última vez mientras era torturado.

A 28 años de su detención, la familia sigue pidiendo por la aparición del cuerpo de Miguel, que a pesar de las decenas de rastrillajes realizados en la ciudad y localidades aledañas no pudo ser encontrado.

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