Mientras Israel continúa vulnerando el alto el fuego mediado por Estados Unidos, las autoridades libanesas denunciaron que los ataques israelíes están poniendo en peligro algunos de los sitios históricos y arqueológicos más importantes del país, incluidos monumentos protegidos por la UNESCO en el sur del Líbano.

Ante este escenario, el ministro de Cultura libanés, Ghassan Salame, emprendió una intensa campaña diplomática para alertar a la comunidad internacional. Según informó el jueves la agencia estatal de noticias libanesa, realizó «numerosos contactos con sus homólogos en todo el mundo y con organizaciones internacionales competentes para alertar sobre los enormes daños causados a los yacimientos arqueológicos y a los distritos históricos» del sur del país.

Entre los lugares que generan mayor preocupación, Salame destacó la antigua ciudad de Tiro y el castillo de Beaufort, en la gobernación de Nabatieh. El ministro recordó que «un gran número de estos sitios gozan de protección reforzada por parte de la UNESCO, lo que hace necesario protegerlos de cualquier ataque aéreo o de artillería israelí».

Las advertencias del ministro llegan después de varios incidentes ocurridos en los últimos días. Israel ha emitido repetidas órdenes de evacuación para los residentes de Tiro y ha intensificado sus bombardeos sobre la ciudad costera.

De hecho, a primera hora del jueves, el ejército israelí anunció que atacaría un edificio situado muy cerca de la zona arqueológica de la ciudad. Apenas dos horas después, imágenes de la agencia de noticias AFP mostraron una gran explosión seguida de una columna de humo elevándose sobre el distrito.

La preocupación también se extiende a otros enclaves históricos del sur del país. En Arnoun, donde se encuentra el castillo de Beaufort, las autoridades municipales condenaron «en los términos más enérgicos el ataque» contra las inmediaciones de la fortaleza y responsabilizaron a los bombardeos israelíes de los daños causados. Asimismo, reclamaron medidas urgentes para proteger el sitio «de nuevos daños».

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Las señales de deterioro ya eran visibles un día antes. El miércoles, un corresponsal de la agencia de noticias AFP observó humo elevándose cerca del castillo tras lo que parecían ser disparos de artillería.

La preocupación por Beaufort resulta especialmente significativa por su valor histórico. La fortaleza, también conocida como Qalaat al-Chakif, fue utilizada por el ejército israelí como base militar durante su ocupación del sur del Líbano, que se prolongó durante dos décadas hasta su retirada en 2000. Precisamente por los riesgos que los conflictos armados representan para estos lugares, la UNESCO otorgó en noviembre de 2024 una «protección reforzada provisional» a 34 sitios patrimoniales libaneses, entre ellos Tiro y el castillo de Beaufort.

La organización advirtió entonces que «el incumplimiento de estas disposiciones constituiría una ‘violación grave’ de la Convención de La Haya de 1954 y podría dar lugar a acciones judiciales». Este abril, otros 39 sitios libaneses fueron incorporados a la lista.

En este contexto, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó los ataques y afirmó que «nada puede justificar los continuos ataques contra las regiones de Tiro y Nabatieh ni la destrucción de sus monumentos históricos».

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La preocupación por el patrimonio cultural libanés coincide con una escalada militar que ya ha despertado las alarmas de Naciones Unidas. El jueves, la ONU expresó su profunda preocupación por el número récord de ataques aéreos registrados en el Líbano desde la entrada en vigor del alto el fuego de abril y por el creciente deterioro de la situación humanitaria en el país.

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El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, afirmó que la organización está «profundamente preocupada por la escalada de las hostilidades», en referencia tanto a los ataques israelíes contra el sur de Beirut como a la intensificación de los bombardeos en amplias zonas del sur y el este del Líbano.

«Volvemos a instar a todas las partes a respetar el cese de las hostilidades y a detener cualquier nuevo ataque», declaró Dujarric. «Reiteramos que los civiles y las infraestructuras civiles nunca deben ser objetivos militares. Condenamos la pérdida de vidas civiles».

Como reflejo de esta escalada, Dujarric reveló que la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) registró el miércoles unas 670 trayectorias de proyectiles, la cifra más alta desde que entró en vigor el alto el fuego mediado por Estados Unidos el pasado 17 de abril.

Según el portavoz, la FINUL observó además una intensa actividad militar israelí, incluidos ataques aéreos, movimientos de vehículos blindados, operaciones de ingeniería militar e informes sobre incursiones terrestres al norte del río Litani.

Mientras tanto, la coordinadora especial de la ONU para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, y el comandante de la FINUL, Aroldo Lázaro, continúan manteniendo contactos con las partes para impulsar una desescalada y avanzar en la aplicación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.

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