¿El responsable? Nuestra estrella. El Sol acaba de desatar una serie ‘notable’ de erupciones solares en su día más activo desde hace bastantes años y una onda de choque ha conseguido agrietar la magnetosfera, esa una región del espacio alrededor de la Tierra en la que los campos magnéticos del planeta influyen en la forma en que se comportan las partículas cargadas. Protege a la Tierra de la radiación solar y de las partículas cargadas que vienen del espacio.
Si bien los científicos desconocen el origen de la onda de choque, creen que provino de una eyección de gas sobrecalentado energético y altamente magnetizado liberado por el sol, también conocido como eyección de masa coronal (CME). La clave estaría en la mancha solar AR3165 que desencadenó una notable serie de erupciones solares de clase M (de tamaño mediano).
Nuestra estrella se está acercando a su «máximo solar» una vez cada 11 años, pero ha estado bastante tranquila durante los últimos meses. El máximo solar es el período de mayor actividad solar en el ciclo solar del sol. Durante este tiempo, el campo magnético del sol se vuelve más complejo y aumenta el número de manchas solares y erupciones solares.
La liberación de energía resultante lanza ráfagas de radiación llamadas erupciones solares, o penachos de material solar llamados eyecciones de masa coronal (CME) que viajan a millones de kilómetros por hora, arrastrando partículas cargadas del viento solar para formar un frente de onda combinado gigante que puede desencadenar tormentas geomagnéticas si apunta en nuestra dirección. En este periodo, también se produce un incremento en la radiación ultravioleta del sol, que puede afectar los sistemas de telecomunicaciones y satélites y variar el potencial de auroras.







