En la víspera de las elecciones en Israel, cuya votación se ha realizado este martes, se encendió una alerta grave en la ONU… aunque ya se haya repetido otras veces: las autoridades y las fuerzas de ese país siguen perpetrando actos genocidas en Gaza, a pesar del supuesto alto el fuego que cumplió más de un año. La alarma, en voz de una comisión independiente de las Naciones Unidas, llegó agravada con la denuncia de que tales acciones se han cometido “con la intención de destruir al pueblo palestino, en su totalidad o en parte”.
Para despejar cualquier duda: esto quiere decir que apenas horas antes de que en Israel abrieran las urnas para sus primeras elecciones desde el 7 de octubre de 2023, un reporte independiente sobre los territorios palestinos ocupados estableció que el sufrimiento, el dolor y el hambre del pueblo de Gaza no han cesado. Ni por un día.
Más de 75.000 personas han muerto en todos los territorios palestinos ocupados desde el 7 de octubre de 2023, entre ellos al menos 21.500 niños y 11.000 mujeres, según declaró el presidente de la comisión internacional, Srinivasan Muralidhar, ante la Asamblea General de la ONU.
No debe olvidarse de que a pesar del alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025, las fuerzas israelíes han continuado lanzando ataques diarios en Gaza, asesinando al menos a 1.551 palestinos y dejando a otros 5.573 heridos, según el Ministerio de Salud del enclave.
“La expansión del control territorial israelí en Gaza sigue matando e hiriendo civiles palestinos que se acercan o cruzan la Línea Amarilla”, advirtió Muralidhar por videoconferencia tras no conseguir un visado para viajar a Nueva York, a pesar de sus esfuerzos por obtenerlo.
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Justamente, esta línea de demarcación deliberada que las fuerzas israelíes establecieron primero e impunemente han ido ampliando –siempre bajo el visto bueno del liderazgo en Tel Aviv– incumple el plan de retirada gradual establecido en el acuerdo de alto el fuego.
El pasado 11 de octubre, las fuerzas israelíes avanzaron hacia el barrio de Shujaiya, en la Ciudad de Gaza, desplazando bloques de hormigón hacia el oeste y obligando a decenas de familias a huir. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) de la ONU confirmó esa avanzada el 19 de octubre y advirtió sobre nuevos desplazamientos forzados.
Este tipo de expansiones restringen el acceso de los palestinos a sus viviendas, tierras de cultivo e instalaciones públicas, a la vez que dificultan la entrega de ayuda humanitaria.
Además, el comunicado sobre el reporte de la comisión independiente de la ONU señaló que las fuerzas israelíes también han “asesinado deliberadamente y causado graves daños físicos y mentales a niños”, tanto en Gaza como en Cisjordania ocupada.
Fuerzas israelíes incendian campo de desplazados
Ahora bien, la realidad sobre el terreno en Gaza excede las denuncias de los informes en cuestión de horas, pues suelen quedar desactualizadas ante la incesante ofensiva militar de Tel Aviv contra el enclave.
Sólo en la tarde de este domingo, las fuerzas israelíes incendiaron un campamento de desplazados en el este de la Ciudad de Gaza, dejando a más de 800 palestinos sin hogar, informó el lunes el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda local. En su mayoría, y como ha sido a lo largo del genocidio israelí, los afectados son mujeres, niños, ancianos y personas enfermas.






