La organización añadió que el inicio del año ha estado marcado por una “notable escalada” tanto en las demoliciones como en los ataques perpetrados por colonos ilegales en la Cisjordania ocupada, en un contexto de creciente tensión.
El centro, citando cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), indicó que las autoridades israelíes arrasaron 312 estructuras desde comienzos de año hasta el 18 de febrero, afectando a unas 21.000 personas. La mayoría de las demoliciones se produjeron en el Área C, que representa alrededor del 60% de la Cisjordania ocupada y permanece bajo control total de Israel.
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En paralelo a las demoliciones, también se registró un aumento significativo de la violencia de colonos. “Entre el 16 y el 23 de febrero se contabilizaron 86 ataques de colonos ilegales contra 60 comunidades, lo que provocó el desplazamiento de 186 palestinos, dejó 64 heridos —algunos de ellos alcanzados con munición real por colonos—, la quema de 39 vehículos y el arranque de 800 olivos”, señaló el centro, calificando las cifras de “alarmantes”.
Los ataques incluyeron agresiones físicas contra residentes, daños a propiedades y la prohibición a pastores de acceder a sus tierras, lo que, según denunció, refleja la falta de protección efectiva por parte de las autoridades israelíes.
Los ataques israelíes continúan en Gaza
En paralelo a las demoliciones y violencia en Cisjordania ocupada, el genocidio sigue en Gaza. Este jueves, un ataque israelí mató a cuatro palestinos, incluido un policía, y dejó heridos a otros este viernes por la mañana, según fuentes médicas.
Además, tres palestinos murieron y otros resultaron heridos durante las horas previas al amanecer, coincidiendo con el suhoor —la última comida antes de iniciar el ayuno en el mes bendito de Ramadán—, cuando un ataque israelí impactó reunión civil en la zona de Al-Mawasi, al oeste de Jan Yunis, en el sur de Gaza, informaron fuentes médicas a la Agencia Anadolu.
En un comunicado, el Ministerio del Interior y de Seguridad Nacional de Gaza indicó que un ataque israelí golpeó un puesto de control policial en la calle Salah Al-Din, a la entrada del campo de refugiados de Bureij en el centro de Gaza, matando a un policía y dejando gravemente herido a otro.
Mientras, las condiciones de vida en el enclave siguen siendo catastróficas, denunció este jueves la Agencia de la ONU para los Palestinos Refugiados (UNRWA). Miles de palestinos sobreviven en precarias tiendas de campaña, que no los protegen de las tormentas y de las bajas temperaturas.
Además, las restricciones de Israel a la entrada de suministros dificulta en gran medida la capacidad de respuesta a las innumerables necesidades de la población. Preocupa especialmente la falta de alimentos, que sigue provocando un acceso deficiente de miles de personas a nutrientes, y la falta de combustible, que pone en serio riesgo las operaciones humanitarias.
Por otra parte, se siguen registrando desplazamientos. Según informes recientes, desde el alto el fuego en octubre de 2025, casi 830.000 personas se han desplazado, muchas de ellas ya se habían visto obligadas a hacerlo en varias ocasiones, y más de 694.000 han vuelto al norte de Gaza.
Los equipos de UNRWA también han advertido de un fuerte aumento de infecciones cutáneas, como sarna y piojos, y de enfermedades transmitidas por el agua contaminada. El hacinamiento, la dificultad de mantener los servicios de saneamiento e higiene y la falta de medicamentos, han creado un entorno idóneo para las transmisiones infecciosas.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego entre Hamás e Israel, el 10 de octubre, al menos 611 personas han sido asesinadas y 1.630 heridas. En tanto, el total de personas asesinadas asciende a 72.063 y las heridas a 171.726 desde octubre de 2023, según el ministerio de Salud de Gaza. Un genocidio que continúa.







