El gobierno le debe una a Mauricio Macri, una vez más. El expresidente se involucró personalmente para juntarle los votos al oficialismo y ayudar a LLA para aprobar la Ley de Zonas Frías, la iniciativa que, en los hechos, significará un tarifazo para todo el país y profundizará la desintegración nacional. Ayudaron también los gobernadores del norte Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, que obtuvieron un precario compromiso de avanzar con subsidios para las tarifas eléctricas por zonas cálidas, y los patagónicos Ignacio Torres y Rolando Figueroa. El peronismo, por su parte, logró recortar el blindaje a Bausili plasmado en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que vuelve a Diputados deshilachada. El bloque que conduce José Mayans aprovechó el pragmatismo de Patricia Bullrich, que, apurada por mostrar un triunfo en la Cámara alta, cedió uno de los aspectos centrales de la ley: el mecanismo de remoción. Así, la reforma “pierde toda gracia”, dijeron desde el bloque justicialista. Ambas leyes son exigencias del FMI.

La Ley de Zonas Frías, que el gobierno aprobó por 38 votos positivos y 8 negativos, fue resistida por los propios aliados del PRO y la UCR. De los ocho votos en contra, seis los aportó el radicalismo a través del pampeano Daniel Kroneberger, los santafesinos Carolina Losada y Carlos Galaretto, el bonaerense Maximiliano Abad y los mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez. Este último anticipó su voto en contra el jueves al mediodía en su cuenta de X.

La Casa Rosada supo temprano que había dudas, incluso dentro de su propio bloque y en el PRO. Con la confianza en Patricia Bullrich a la baja, Diego Santilli se puso al frente de las negociaciones para subsanar las bajas del radicalismo. El jefe de Interior recibió en su despacho al gobernador Ignacio Torres, que aportó los votos de las senadoras Edith Terenzi y Andrea Cristina. Se supo que el expresidente Mauricio Macri salió al rescate de los libertarios, una vez más, y convenció con un llamado telefónico a la pampeana Victoria Huala, quien pensaba votar en contra de la ley, según le anticipó a la oposición. También Rolando Figueroa intercedió para que Corroza votara con el oficialismo.

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Todas jugadas de último momento para llevarse el triunfo parlamentario que perjudicará a millones de argentinos. Las negociaciones con el Norte Grande comenzaron meses atrás vía Santilli. El toma y daca con este grupo de mandatarios redundó en una resolución administrativa con la promesa de que las “zonas cálidas” obtendrán subsidios a las tarifas eléctricas. El salteño Gustavo Sáenz lo dio todo por el gobierno. En su cuenta de X arengó a los legisladores a sentarse en sus bancas. “Quienes voten en contra o pretendan dejar sin quórum la sesión de hoy tendrán que explicar en sus provincias por qué priorizaron la política y no las necesidades de su pueblo”. En los pasillos del Congreso circula que el mandatario cree que podría ser considerado para acompañar a Javier Milei en la fórmula con la que buscará la reelección.

Salieron al cruce del salteño Pablo Bensusán y Wado de Pedro. El pampeano le escribió a Sáenz un mensaje en el que afirmó que “el reclamo del Norte es legítimo y debe ser atendido. Pero no a costa de los derechos de otras provincias”. Finalizada la sesión, consideró “un enorme retroceso para el federalismo argentino” el resultado de la sesión.

En el peronismo lamentaron el resultado de la sesión, ya que consideraron que la llamada Ley de Zonas Frías “solo tiene tres artículos” relacionados con esas zonas; el resto de la ley es “desregulación de las tarifas” a pedido del FMI y condonación de deudas millonarias con Cammesa. Edenor y Edesur serán las grandes beneficiadas. “La ley les autoriza a subir las tarifas sin el permiso del Estado”, explicaron, y auguraron que el próximo invierno “todo el país será víctima de un brutal tarifazo” convalidado por el articulado de esta ley. “Quieren hacer pelear al Norte argentino con el Sur. Intentaron generar la competencia entre las provincias, y promover una confrontación entre los argentinos de las Zonas Frías y los de las Zonas Cálidas. En definitiva, esta maniobra se enmarca en el proceso de disolución nacional que encabeza el presidente Milei”, expresaron en un comunicado que el bloque terminaba de redactar al cierre de esta edición.

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Sin blindaje para Bausili

Poco involucrada en juntar los votos para el régimen de Zonas Frías, Bullrich decidió poner primero el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La ley que obsesiona a Milei y que también exigió el FMI en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas, emitido en mayo de este año. Los dialoguistas le pidieron a la jefa de la bancada cambios en el mecanismo de remoción de Bausili. Es que la ley establecía un blindaje similar al que tiene el presidente de la República, con dos tercios de cada cámara.

Bullrich buscó aprobar la ley con dos tercios para blindar los cambios y complicarle la tarea a Martín Menem en caso de que la cámara de origen quiera insistir con la redacción original. Al peronismo le pareció una buena idea sumar apoyo a esa modificación. En definitiva, sin ese mecanismo “la ley pierde toda gracia”, explicaron.

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