Cisjordania ocupada afronta una nueva escalada de la violencia israelí, marcada por operaciones militares, detenciones, demoliciones y ataques de colonos contra la población palestina. En Hebrón, el Ejército ha impuesto un cerco tras un tiroteo registrado el viernes, mientras Naciones Unidas alerta del riesgo de desplazamiento de residentes y del deterioro de sus condiciones de vida. 

El viernes por la mañana, el Ejército israelí mató a dos palestinos a los que acusó de abrir fuego contra colonos israelíes y herir a cinco de ellos. El servicio de emergencias Magen David Adom informó de que dos de los heridos se encontraban en estado crítico. Por su parte, imágenes difundidas en redes sociales muestran a soldados israelíes disparando contra los dos palestinos.

Tras el incidente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó el cierre inmediato de Hebrón y pidió preparar un bloqueo total de Cisjordania ocupada. La decisión amplió el alcance de las medidas militares y aumentó la presión sobre la población palestina más allá del lugar donde se produjo el tiroteo.

Durante la madrugada del sábado, las fuerzas israelíes irrumpieron en las zonas de Al-Jilda y Deir Bahha, en el centro de Hebrón, y las sometieron a un cerco total. Según informó la agencia oficial palestina Wafa, decenas de residentes fueron obligados a abandonar sus viviendas y permanecer en el exterior.

La operación incluyó vehículos militares y excavadoras, el cierre de accesos principales y carreteras y el aislamiento de la ciudad respecto a las localidades cercanas. Además, los soldados registraron viviendas y detuvieron a decenas de personas para interrogarlas sobre el terreno. Muchas fueron liberadas durante la mañana del sábado, de acuerdo con Wafa.

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Sin embargo, la operación no se limitó a Hebrón. En otras zonas de Cisjordania ocupada, las fuerzas israelíes detuvieron a 19 palestinos: dos en el área de Hindaza y el campamento de refugiados de Al-Azza, en la gobernación de Belén; 16 en la gobernación de Nablus; y un joven en el campamento de refugiados de Aqabat Jabr, en Jericó.

Estas detenciones amplían el alcance de la campaña militar y afectan a comunidades alejadas del lugar del tiroteo. Los cierres de carreteras dificultan los desplazamientos entre localidades y el acceso a servicios básicos, mientras que los registros y las detenciones aumentan la incertidumbre entre los residentes.

Ante esta escalada, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó su «profunda preocupación» por el aumento de la violencia y los amplios cierres impuestos por Israel a las comunidades palestinas de Cisjordania ocupada.

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