El memorando, el futuro del estrecho de Ormuz y las reiteradas amenazas de EE.UU., tanto militares como económicas, mantienen las tensiones con Irán en un círculo sin una salida a la vista. Un escenario que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, describió como de “ni guerra ni paz” y que, según sostuvo, debe superarse, aunque advirtió que Teherán no tiene intención de hacer concesiones.
Pezeshkian señaló que los funcionarios iraníes debaten casi a diario cómo superar la situación actual y alcanzar un entendimiento que preserve los principios y valores del país, al tiempo que disuada a sus adversarios de contemplar un nuevo ataque, según reportó este sábado la agencia de noticias iraní IRNA.
El mandatario sostuvo que la guerra no ofrece ninguna solución, pero advirtió que la prolongada incertidumbre sobre una posible reanudación de los enfrentamientos también está teniendo un costo económico para el país.
Además, señaló que será difícil atraer inversiones mientras persista la amenaza de un nuevo conflicto y destacó la necesidad de superar esta situación mediante la lógica, pero manteniendo la fortaleza del país.
Horas antes, el presidente iraní había afirmado que los comandantes militares y las Fuerzas Armadas del país permanecen plenamente preparados para defender Irán, al tiempo que destacó la importancia de mantener la unidad interna.
También defendió el memorando de entendimiento negociado previamente con Washington en junio, al que calificó el viernes como un logro significativo. Se refirió así al acuerdo que puso en pausa las hostilidades que habían comenzado en febrero y con el objetivo de avanzar en las negociaciones hacia un acuerdo definitivo. Pero desde entonces, las conversaciones se han estancado debido a disputas sobre la implementación del memorando y las condiciones para la navegación a través del estrecho de Ormuz.
“Lo alcanzado durante las negociaciones fue un gran logro”, declaró, añadiendo que los miembros del consejo directamente involucrados lo defendieron con firmeza.
En ese sentido, calificó el acuerdo de “honorable y valioso”, rechazando las críticas que acusaban a Teherán de haber hecho concesiones. “No encuentran ni una sola cláusula en este acuerdo que indique rendición: todos los compromisos están relacionados con la otra parte”, defendió.
Sin embargo, Pezeshkian recalcó que el acuerdo no implica que Teherán vaya a someterse en caso de otro ataque. Bajo ninguna circunstancia cederemos ante la intimidación”, afirmó. “Los resistiremos hasta el último aliento y les daremos una respuesta contundente”.
El “Día D” para la economía de Irán
Las declaraciones de Pezeshkian coinciden con una serie de respuestas desde Teherán al llamado de Washington a sus aliados para que respalden de manera conjunta sus esfuerzos por aislar económicamente a Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el jueves “la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”, en lo que denominó un “Día D económico” contra Irán.
Washington no anunció en qué consistirán las nuevas medidas económicas contra Irán. Sin embargo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió a los países que le proporcionen “cualquier tipo de ayuda vital” que enfrentarán consecuencias económicas.
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Ante esto, el vicepresidente primero de Irán, Mohammad Reza Aref, afirmó que Teherán “no permitirá que el terrorismo económico de Estados Unidos ataque la estabilidad económica y los medios de vida de la población”.
“La experiencia de la Revolución Islámica ha demostrado que la presión económica es incapaz de alterar la voluntad de la nación iraní y, en cambio, produce el resultado contrario”, afirmó Aref en la red social X este sábado.
Además, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió en una entrevista con la televisión estatal a última hora del sábado que Teherán podría atacar intereses económicos estadounidenses en la región si Washington avanza con nuevas sanciones.
“No hemos atacado ningún interés económico estadounidense. Hasta ahora, solo hemos atacado bases militares, pero si pretenden imponernos sanciones económicas, Estados Unidos posee petróleo y empresas económicas en la región, y las atacaremos”, afirmó.
En ese marco, Irán también advirtió a los países vecinos que no se sumen a lo que Teherán denomina la “guerra económica” de Estados Unidos y amenazó con atacar sus intereses e impedir las exportaciones de petróleo desde el Golfo si cooperan con Washington.
“Les decimos a todos los países vecinos que no se sumen a la guerra económica contra Irán. Cualquiera que lo haga será considerado un país enemigo”, dijo Rezaei.
«En primer lugar, negociaremos con ellos y les pediremos que no lo hagan; si continúan, tomaremos medidas contra ese país», explicó. “No buscamos ampliar la guerra, pero si los países que rodean a Irán se unen a los estadounidenses en la guerra económica, atacaremos sus intereses”, agregó.






