Nakba, que significa “catástrofe” en árabe, es el término utilizado por los palestinos para referirse al desplazamiento de alrededor de 800.000 palestinos en 1948, durante el establecimiento de Israel sobre territorio palestino.
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Para Barghouti, los Acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina e Israel están “muertos”, mientras las autoridades israelíes utilizan a los colonos ilegales como “punta de lanza” de un plan destinado a anexar Cisjordania ocupada y empujar a los palestinos a abandonar sus tierras.
El dirigente palestino puso como ejemplo lo que ocurre en Qusra, al sur de Nablus, donde fuerzas israelíes y colonos ilegales han mantenido sitiadas tres viviendas palestinas durante 11 días consecutivos.
El jueves pasado, las fuerzas israelíes llevaron a cabo una operación en la localidad, tomaron el control de 16 viviendas palestinas y las convirtieron en posiciones militares, además de obligar a algunos de sus residentes a abandonarlas.
Barghouti describió lo ocurrido en Qusra como “una de las cosas más peligrosas que Palestina ha enfrentado desde 1948” y sostuvo que la violencia no se limita a esa localidad, sino que refleja una coordinación cada vez más estrecha entre las fuerzas israelíes y los colonos ilegales.
Israel controla 42% de Cisjordania ocupada
En paralelo, este sábado la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos informó que el número de asentamientos y puestos de avanzada israelíes ilegales en Cisjordania ocupada llegó a 592, mientras Israel controla alrededor del 42% del territorio.
De acuerdo con el organismo palestino, unos 780.000 colonos israelíes vivían en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, a finales de julio. De ellos, aproximadamente 333.600 residían en asentamientos ilegales en Jerusalén y otros 446.400 en el resto del territorio.
En total, los colonos se distribuyen en 192 asentamientos ilegales y 400 puestos de avanzada, incluidos 231 de carácter pastoral.
Una violencia que nunca tiene pausa
A la expansión de los asentamientos se suma una violencia que se ha intensificado desde el inicio de la ofensiva israelí contra Gaza en octubre de 2023, con operaciones militares, ataques de colonos, nuevas carreteras reservadas para israelíes y mayores restricciones al movimiento de los palestinos.
Solo este sábado, al menos 20 palestinos resultaron heridos por disparos de las fuerzas israelíes, agresiones de colonos y la inhalación de gases lacrimógenos en diferentes puntos de Cisjordania ocupada, según autoridades palestinas y fuentes médicas.
Tres palestinos recibieron disparos de las fuerzas israelíes cuando intentaban entrar a Jerusalén Este ocupada cerca del muro de separación en Al-Ram, al norte de la ciudad. Los palestinos, en su mayoría trabajadores, sufren heridas casi a diario cerca del muro de separación: Israel les impide regresar a sus trabajos desde el inicio de la ofensiva contra Gaza en octubre de 2023, lo que ha llevado a algunos a intentar escalar el muro pese a los riesgos.
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Por otra parte, la Media Luna Roja Palestina informó que trasladó al hospital a dos jóvenes palestinos después de que colonos israelíes los golpearan en Arraba, al sur de Yenín.
En la provincia de Tubas, en el norte, un adolescente de 15 años fue hospitalizado después de sufrir una fuerte golpiza por parte de colonos en Tammun. Los equipos de la organización también atendieron a 11 palestinos por inhalación de gases lacrimógenos durante incursiones militares israelíes en Tubas y la cercana localidad de Tayasir. Cuatro de ellos eran niños.
En Hebrón, en el sur, Said al-Amour, un hombre de edad avanzada, sufrió heridas y hematomas después de que colonos armados lo golpearan en la localidad de Al-Rakiz, según informó la agencia oficial palestina Wafa. Posteriormente, las fuerzas israelíes irrumpieron en su vivienda, la registraron, dañaron sus pertenencias y confiscaron los teléfonos móviles de sus familiares.
Otros dos palestinos sufrieron los efectos de la inhalación de gases lacrimógenos durante enfrentamientos con colonos y fuerzas israelíes en las afueras de Arraba, al suroeste de Yenín. Las fuerzas israelíes también llevaron a cabo incursiones en otras zonas de Cisjordania ocupada, entre ellas Beit Fajjar, al sur de Belén; la ciudad de Al-Bireh; y la localidad de Al-Mughayyir, al norte de Ramala.







