A un año y medio de las elecciones, la política económica de Javier Milei causa estragos en los sectores productivos, el comercio y la construcción, que son las actividades principales del Gran Buenos Aires. Son males que se esparcen por el país, pero que en el GBA están provocando una crisis demoledora.
La desocupación en los 24 partidos del conurbano es la más alta del ranking nacional, con 9,5 por ciento, frente al 7,5 por ciento general. Entre los jóvenes, el desempleo se dispara a 16,8 por ciento en el caso de las mujeres y al 16,2 en los varones.
Desde que se empezó a aplicar el modelo libertario de la motosierra, con atraso cambiario y apertura importadora, cerraron 4.950 empresas en la provincia, desde pequeños talleres hasta plantas con décadas de historia. El consumo en supermercados registró una caída real del -10,2 por ciento en el GBA en febrero de 2026, el peor desempeño del país.
El Observatorio Económico de la Provincia de Buenos Aires recopiló 20 indicadores económicos y sociales que exponen la intensidad de una crisis que está hundiendo al gobierno de Milei en las encuestas. En todos los casos, los resultados son peores que el promedio nacional.
Por ejemplo, desde el inicio de la actual gestión se perdieron 106.299 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, representando el 32 por ciento del total a nivel nacional. Es decir, 1 de cada 3 puestos de trabajo que se pierden ocurre en el conurbano.
El gobierno nacional dice confiar en que las actividades primarias ganadoras del modelo, como la producción de petróleo y gas, los agronegocios, la minería y la actividad financiera derramarán bienestar sobre el resto de la economía, pero lo que sucede en el GBA es que se derrama miseria.
«La caída en la cantidad de hogares que contratan personal para las tareas domésticas es un indicador revelador: a enero de 2026 se registraron 7.690 bajas de personas trabajadoras en casas particulares en la Provincia de Buenos Aires, casi un tercio del total nacional», menciona al respecto el Observatorio bonaerense del CEPA.Inflación y tarifazos
El GBA también sufre la inflación y los tarifazos de servicios públicos más que el promedio nacional.
En materia de precios, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026 alcanzó el 310,2 por ciento en el GBA, 7 puntos por encima del promedio nacional.
“Pero el impacto es aún más severo si se consideran los rubros de servicios públicos: el transporte acumuló un incremento del 385 por ciento, llevando el costo promedio mensual del traslado al trabajo de 6.656 a 108.208 pesos en los años de gobierno de Milei”, explica el documento.
Para quienes perciben el salario mínimo, el gasto en transporte pasó de representar el 4,5 del ingreso al 30,7 por ciento, evidenciando un deterioro del poder adquisitivo, agrega.
El boleto de colectivo de 3 a 6 km pasó de 59 a 1,089 pesos, lo que representa un aumento de más de 17 veces en apenas dos años y medio.
En contraste, los ingresos crecieron a un ritmo considerablemente menor. El salario mínimo pasó de 146.000 a 352.400 pesos (2,4 veces), mientras que el salario promedio aumentó de 541.000 a 2.086.100 pesos (3,8 veces).
En cuanto a las tarifas, el costo de los servicios públicos para los bonaerenses subió por encima de la inflación general en 8 de los últimos 11 meses.
1 de 4
Una de cada cuatro empresas que cierran en el país es del GBA. Desde que gobierna Milei hasta enero dejaron de operar 23.160 industrias y comercios a nivel nacional, de los cuales 5.548 eran del conurbano.
La industria representa un tercio del PIB, una quinta parte del empleo registrado privado y mantiene salarios que superan en un 15 por ciento la media del empleo registrado.
“El tipo de cambio atrasado combinado con la apertura comercial indiscriminada redunda en un aluvión de importaciones. Esto impacta sobremanera en la provincia de Buenos Aires, ya que el 40 por ciento de los establecimientos productivos se encuentra en suelo bonaerense”, advierte el Observatorio.
Menos recursos
A este cuadro se suma el frente fiscal: los recursos recibidos por la provincia por coparticipación cayeron 4 por ciento en términos reales en el primer cuatrimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, y la recaudación propia provincial también muestra una tendencia declinante.
“Esta reducción tiene un impacto directo sobre las finanzas provinciales, ya que la coparticipación constituye una fuente central, en torno del 50 por ciento en promedio de 2025 a 2026, de financiamiento para el gasto en áreas como salud, educación e infraestructura”, completa el informe.
El gobierno provincial también reclama fondos adeudados por coparticipación y para el financiamiento de la caja previsional.
Milei, entre tanto, sigue con la motosierra.







