A medida que la sombra de un posible ataque militar de EE.UU. contra Irán fue creciendo en los últimos días, al punto de eclipsar parcialmente los tímidos avances logrados en la mesa de negociaciones, la diplomacia tuvo que apresurarse a jugar una carta que permitiera calmar las aguas. Omán, mediador de las conversaciones entre Washington y Teherán, confirmó este domingo que habrá una nueva ronda de diálogo esta semana. Exactamente, el 26 de febrero. «Me complace confirmar que las negociaciones entre EE.UU. e Irán se celebrarán en Ginebra este jueves, con un impulso positivo para avanzar hacia la finalización del acuerdo», escribió el ministro de Relaciones Exteriores omaní Badr Albusaidi, este domingo.
Algo que ya había dejado entrever su homólogo de Irán, Abbas Araghchi, en una conversación con la cadena CBS News momentos antes este día. Durante sus declaraciones, el ministro sostuvo que el diálogo renovado es “una buena oportunidad” para alcanzar una salida diplomática. Y añadió que se busca avanzar en los detalles de un posible acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán antes de la siguiente cita.
“Seguimos trabajando en ello y estamos intentando que incluya elementos que abarquen las preocupaciones e intereses de ambas partes. Estamos trabajando en esos elementos, y creo que cuando nos reunamos probablemente este jueves en Ginebra, podremos trabajar en ellos, preparar un buen texto y llegar a un acuerdo rápido. Así lo entiendo. Lo veo muy posible”, dijo Araghchi, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias iraní IRNA.
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Ya el medio estadounidense Axios había reportado, citando a un alto funcionario estadounidense anónimo, que si Teherán presentaba su propuesta en las próximas 48 horas, Washington estaba listo para reunirse de nuevo más adelante en la semana «para iniciar negociaciones detalladas».
Ahora bien, Araghchi no descartó de plano la posibilidad de un ataque militar ordenado por la Casa Blanca. «Si EE.UU. nos ataca, tenemos todo el derecho a defendernos», sostuvo Araghchi, aludiendo a los intereses de Washington en la región como posibles objetivos.
Por lo que, en ese sentido, explicó que si los estadounidenses “quieren encontrar una solución al programa nuclear pacífico de Irán, la única vía es la diplomacia. Lo hemos demostrado en el pasado y creo que aún hay buenas posibilidades de alcanzar una solución diplomática en la que todos salgan ganando, y la solución está a nuestro alcance”. Luego, en un claro rechazo al creciente despliegue militar de la Casa Blanca cerca de Irán, advirtió que “no hay necesidad de ningún aumento de la presencia militar, y un aumento de la presencia militar no puede evitarlo ni puede presionarnos”.
Irán, preparado para “cualquier escenario posible”
Manteniendo el mismo tono, el presidente de iraní Masoud Pezeshkian publicó en redes sociales que Teherán está comprometido con la paz, aunque también se ha preparado para “cualquier posible escenario”. “Irán está comprometido con la paz y la estabilidad en la región. Seguimos de cerca las medidas adoptadas por Estados Unidos y hemos realizado todos los preparativos necesarios para cualquier escenario posible”, escribió el mandatario en la plataforma X. Pezeshkian además señaló que se intercambiaron propuestas concretas durante las negociaciones sostenidas el martes pasado en Ginebra y que había señales “alentadoras”.
Altos funcionarios estadounidenses ya habían advertido que las negociaciones nucleares actuales podrían representar la última oportunidad antes de que Washington autorice una operación militar conjunta a gran escala con Israel, la cual podría apuntar contra el líder supremo Ali Jamenei, según el medio Axios.
De hecho, la Casa Blanca ha mantenido y repetido durante semanas la retórica de que un ataque siempre ha estado sobre la mesa. El pasado jueves, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dio un plazo de 10 a 15 días para que el diálogo rinda frutos antes de optar por las alternativas militares. Sus declaraciones fueron reforzadas el viernes con comentarios acerca de que también estaba considerando un ataque más limitado para presionar a Teherán a alcanzar un acuerdo «serio».
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Justamente, esta posibilidad de operación limitada llevó a que Irán señalara este lunes que considerará «un acto de agresión» cualquier ataque a su territorio, aunque sea selectivo. «Sobre la primera pregunta acerca de un ataque limitado, no hay un ataque limitado. Un acto de agresión se considerará un acto de agresión. Punto final», declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, en rueda de prensa en Teherán.







