Desde 2019, Silvina Lantaño capacitó en RCP y primeros auxilios a alrededor de 30 mil personas. Ahora, tras años de compromiso y vocación, obtuvo una certificación oficial de la Universidad Nacional Arturo Jauretche

Silvina Lantaño es de esas personas que, sin proponérselo, pueden dejar una huella enorme en la vida de los demás. Desde hace años recorre escuelas, jardines de infantes e instituciones de Chascomús para enseñar algo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte: cómo actuar ante una emergencia. Hoy, esa tarea que comenzó casi por casualidad suma un nuevo capítulo: fue seleccionada por Defensa Civil de la Provincia para realizar una formación oficial en la Universidad Nacional Arturo Jauretche y, tras dos meses de estudio y una evaluación presencial, obtuvo su certificación como instructora.

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Su historia como trabajadora municipal comenzó en 1994, en la cocina de la Escuela Municipal N° 2. Cocinera de oficio, mamá de seis hijos y abuela de ocho nietos, Silvina fue construyendo su camino laboral, sin saber que su vocación la encontraría a raíz de un cambio de área.

En 2013, Silvina es transferida a Defensa Civil. Primero se desempeñó como administrativa, en 2017 pasó a ser jefa de división, hasta que en 2020 asumió como directora.

Fue allí donde empezó a acercarse a los conocimientos de primeros auxilios y Reanimación Cardiopulmonar (RCP), como requerimiento indispensable para el trabajo cotidiano de su área, que interviene en siniestros y colabora con el Hospital y los Bomberos.  “En 2019 vino gente de Defensa Civil de la Provincia a capacitarnos y una de las personas que vino me señaló y me dijo que veía en mí el perfil para comenzar esta actividad en nuestra ciudad”, recuerda Silvina.

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Desde entonces, alrededor de 30 mil personas recibieron herramientas para responder ante una emergencia. La tarea llegó a estudiantes de todos los niveles educativos, adultos que realizan trámites para obtener su licencia de conducir y niños pequeños, con quienes Silvina encontró maneras creativas de enseñar para que los más chicos aprendieran, jugando, a pedir ayuda y reconocer los números de emergencia.

Una certificación que reconoce años de vocación

Hace aproximadamente tres meses, desde Defensa Civil provincial se comunicaron con Silvina para informarle que había sido seleccionada para realizar una formación oficial en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Fue la única persona elegida de Chascomús para participar de esta instancia, impulsada a partir de un convenio destinado a formalizar y certificar la tarea de quienes llevan años capacitando en distintas localidades bonaerenses.

Durante dos meses, cursó de manera virtual y estudió intensamente para prepararse para la evaluación final, que rindió el viernes pasado. La jornada presencial se extendió desde las 9 hasta las 18, con distintas estaciones prácticas, clases a cargo de profesores y médicos de la universidad y exámenes para evaluar sus conocimientos.

“Las devoluciones fueron excelentes”, cuenta orgullosa Silvina y explica que la experiencia significó mucho más que aprobar una instancia académica, ya que a partir de diciembre, cuando se complete el trámite administrativo, recibirá el certificado oficial de la universidad y la certificación del Ministerio de Seguridad y Defensa Civil de la Provincia, que la incorporará al registro de instructores oficiales.

Esta acreditación le permitirá capacitar en cualquier localidad bonaerense, con una vigencia de cinco años y las actualizaciones correspondientes. También la prepara para formar a nuevos instructores, ampliando así el alcance de una tarea que ya transformó la manera en que miles de personas pueden enfrentar una situación crítica.

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Próxima a jubilarse, Silvina pensó que quizás no valía la pena comenzar una nueva formación en esta etapa. Pero enseguida apareció algo más fuerte: las ganas de seguir compartiendo lo que sabe. “Más allá de que no estuviera activa en la Municipalidad y estuviese jubilada, tengo mucha pasión por brindar estos conocimientos. Era una meta personal preguntarme si lo lograría o no”, cuenta, emocionada por haber alcanzado este objetivo.

Porque para Silvina enseñar RCP no es simplemente explicar una técnica. Es transmitir confianza, ayudar a perder el miedo a intervenir y acercar herramientas que, en el momento menos esperado, pueden darle a alguien la oportunidad de seguir viviendo.

Dylan, una historia que demuestra por qué vale la pena enseñar

Entre tantas capacitaciones, hay una historia que Silvina recuerda especialmente. La de Dylan, un niño de 11 años, de Gándara que en 2022 participó de una de sus charlas y que, al día siguiente debió enfrentarse a una situación de emergencia.

El abuelo de una compañera de Dylan se descompensó y se desmayó en la calle. Dylan, que mantuvo la calma en todo momento, actuó de inmediato aplicándole maniobras de primeros auxilios y RCP. Además, pidió que llamaran al 107 y el hombre fue trasladado al Hospital San Vicente de Paul, donde se recuperó gracias al rápido accionar de Dylan.

Los conocimientos adquiridos durante aquella capacitación le permitieron a Dylan actuar  con calma y resolver la situación. El caso tomó trascendencia en Chascomús y llegó a los medios nacionales, después de que se difundiera a través de una publicación del intendente.

Para Silvina, aquel episodio fue una muestra concreta del sentido de todo el trabajo realizado desde 2019. Detrás de cada charla, de cada explicación y de cada persona que aprende a reconocer una emergencia, existe la posibilidad de que ese conocimiento sea necesario algún día.

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No se trata solamente de aprender una maniobra o recordar una secuencia de pasos. Se trata de estar preparados para reaccionar cuando alguien cercano necesita ayuda, de comprender que no hace falta ser un profesional de la salud para contar con herramientas que pueden resultar fundamentales

Acercar estos conocimientos a la comunidad es una tarea esencial: cuantas más personas sepan cómo actuar, mayores serán las posibilidades de dar una respuesta oportuna. Por eso, más que una instructora, Silvina es una guardiana de nuestros corazones: alguien que dedica su tiempo a enseñar a otros cómo cuidar la vida.

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