Una ventana de 30 días se abre para destrabar uno de los puntos más complejos del plan de paz para Gaza. Hamás podría comenzar su desarme y avanzar así en la siguiente fase de la hoja de ruta, afirmó este lunes Jared Kushner, enviado especial de Estados Unidos, tras mantener reuniones con el grupo palestino y con Israel. Pero el progreso también depende de que Tel Aviv retire sus fuerzas, algo a lo que se ha negado hasta ahora, aunque tras estos encuentros habría decidido frenar nuevos avances de sus tropas sobre territorio palestino, según reportes.
El emisario estadounidense se mostró optimista después de mantener un inusual encuentro con una delegación de Hamás en Egipto y conversar durante casi cuatro horas en Tel Aviv con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
“Podríamos estar viendo avances… en tan solo 30 días, con suerte empezando a retirar algunas de las armas y, con suerte, también comenzando a rellenar algunos de los túneles”, declaró Kushner a Fox News desde Tel Aviv.
El enviado situó en un plazo de entre 60 y 90 días un posible progreso más amplio en la entrega del armamento y el cierre de los túneles construidos por Hamás para hacer frente a los bombardeos israelíes e introducir suministros de contrabando. «El progreso podría llegar muy pronto, pero necesitamos cooperación de ambas partes», sostuvo.
Asimismo, Kushner describió como “muy cordial” su encuentro del domingo con el grupo palestino. “Dijeron todo lo correcto, así que vamos a darles la oportunidad de demostrarlo”, señaló, aunque advirtió que todo “dependerá de las acciones de Hamás y de las medidas concretas que adopte”.
“Si Hamás entrega voluntariamente sus armas y túneles en los próximos 60 a 90 días, significará la eliminación de una importante amenaza para la seguridad, un logro casi inimaginable”, sostuvo.
Sin embargo, dejó claro que Washington mantendrá su respaldo a Israel ante lo que considere una amenaza. La Junta de Paz de Trump, afirmó, “no restringirá el derecho de Israel a defenderse si existe alguna amenaza inminente”.
Fue más allá y advirtió sobre las consecuencias de un eventual incumplimiento del grupo palestino: “Todos verán que no se toma en serio la paz y, entonces, Israel contará con un apoyo mucho mayor de Estados Unidos y de otros países para seguir adelante y terminar el trabajo de la manera adecuada”.
Antes de viajar a Israel, el enviado se reunió el domingo en Egipto con el presidente Abdel Fattah el-Sisi y con una delegación de Hamás encabezada por el jefe de su buró político, Khalil Al-Hayya. El grupo de resistencia palestino reafirmó allí su compromiso con la hoja de ruta, pero sostuvo que Tel Aviv también debe cumplir las obligaciones asumidas y poner fin a sus violaciones.
Precisamente, el orden en que deberían producirse el desarme y la retirada de las fuerzas israelíes constituye uno de los principales puntos de fricción. Netanyahu exige que Hamás entregue completamente sus armas antes de iniciar el repliegue, mientras que el grupo palestino acepta hacerlo siempre que esté acompañado de una retirada gradual y ordenada de Israel, tal como estaba previamente acordado.
El primer ministro israelí había rechazado previamente el plan de 15 puntos e insistido en que la entrega de las armas debía ocurrir primero, pese a que la hoja de ruta de la Junta de Paz contempla que ambos pasos se desarrollen en paralelo.
Comités para desmilitarización y salud pública
Tras las conversaciones, Israel y la Junta de Paz acordaron establecer dos grupos de trabajo sobre algunos de los principales puntos pendientes de la hoja de ruta, según informó la Oficina del Primer Ministro israelí.
El primero se centrará en el “desarme y la desmilitarización de Gaza”, un proceso que ambas partes consideran que “debe llevarse a cabo con prontitud antes de cualquier reconstrucción” en el enclave.
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Un segundo grupo de trabajo se centrará en el “saneamiento, el agua potable y otros problemas de salud pública para la población de Gaza”, que también afectan a la población de Israel.







