¿Drogodependecia amorosa?

El mito occidental nos dice que el amor deber ser una locura. No queremos que sea racional; debe ser audaz, impredecible, inabarcable. Eso sí, en el resto de nuestra vida escogemos -o intentamos escoger- racionalmente: el trabajo por dinero, cargo y horario, las amistades por intereses comunes… Pero la pareja, ¡oh, el amor!, debe ser elegida por impulsos irracionales. El amor pasional es insano aunque no lo reconozcamos como tal: somos capaces de cruzar el país sólo por un beso. Si creemos que este hecho es romántico es que estamos imbuidos en el mito.

Únicamente los drogodependientes son capaces de algo así: en los 80, durante una huelga de los distribuidores de tabaco que dejó al país sin cajetillas, muchos italianos cruzaron la frontera para comprar su preciada nicotina. En 2000 A. Bartels y S. Zeki del University College de Londres escanearon el cerebro de 70 personas enamoradas y descubrieron dos cosas interesantes. La primera es que en el enamoramiento se activa una zona del cerebro distinta a la que se enciende ante un amigo íntimo. Y segunda, que el cerebro activo del enamorado es muy parecido al del adicto al alcohol o las drogas; son zonas con muchos receptores de dopamina, que provoca euforia, adicción y ansiedad.

No es raro entonces que el amor está asociado a la angustia. Los poetas nos lo descubren como enfermedad. La gran poetisa clásica del amor, Safo, experimenta el amor como aflicción. La leyenda dice que se arrojó por un acantilado al ser rechazada. Para el poeta latino Sexto Propercio el amor es problemático: «es una infección o un contagio». Y en la obra que marca el nacimiento del romanticismo alemán, Las desventuras del joven Werther, el protagonista se suicida por amor. Escrita por un Goethe de 24 años bajo la influencia de su pasión por la novia de un amigo abogado, Werther se emociona, llora, se exalta y pasa de la más desbordante felicidad al más negro pesar… ¿no recuerda a un problema psicológico?

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Referencias:

Fisher, H. (2004) ¿Por qué amamos?, DeBolsillo

Tallis, F. (2004) Love sick: love as a mental ilness, Da Capo Press

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