Altos funcionarios de las Naciones Unidas y decenas de Estados miembros han pedido el fin inmediato de los combates en Líbano, donde el aumento de las hostilidades entre Israel y Hezbollah ha empujado al país hacia un conflicto regional más amplio.
Al dirigirse al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York el miércoles, Rosemary DiCarlo, subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, advirtió que la violencia debe detenerse antes de que la crisis se agrave aún más.
“Es imprescindible una desescalada inmediata y el cese de la violencia”, dijo ante el consejo.
Llamados globales a la moderación
Alrededor de 30 países, incluidos varios que contribuyen con tropas a la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Líbano, emitieron una declaración conjunta expresando “profunda alarma” por la rápida escalada.
Antes de la reunión del consejo, el embajador de Francia ante la ONU, Jerome Bonnafont, afirmó que Líbano debe ser apoyado durante la crisis.
“Frente a la guerra, Líbano debe ser apoyado. Su soberanía y su integridad territorial deben preservarse”, señaló.
Bonnafont añadió que los países que respaldaron la declaración —entre ellos Francia, Reino Unido, Alemania, India y Corea del Sur— condenaron firmemente los ataques de Hezbollah.
El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, defendió los ataques militares israelíes y afirmó que continuarán mientras persistan las amenazas.
“Israel hará lo que sea necesario para detener los cohetes disparados contra nuestro pueblo”, dijo.







