Las tareas de mantenimiento vial avanzan en distintos sectores de la ciudad con la incorporación de material para reforzar las arterias de tierra y mejorar las condiciones de circulación.

En continuidad con el plan de mantenimiento de calles que se desarrolla en distintos barrios de la ciudad, el área de Vialidad Municipal lleva adelante trabajos de incorporación de piedra partida en arterias de tierra que presentan sectores deteriorados, pozos o dificultades para la circulación.

El aporte de este material se realizó esta semana en la calle Grito de Dolores para mejorar su transitabilidad, especialmente en aquellos puntos que suelen presentar mayores inconvenientes luego de las lluvias. Las tareas contemplan la distribución y nivelación de la piedra para consolidar el terreno y favorecer una circulación más segura y fluida.

Los trabajos forman parte de las intervenciones que se vienen realizando de manera progresiva en distintos sectores, de acuerdo con las necesidades detectadas y las condiciones del suelo. Para su ejecución se utiliza maquinaria vial municipal, que permite acondicionar previamente las superficies y distribuir el material de manera uniforme.

La colocación de piedra partida se suma a las tareas de perfilado, nivelación y aporte de suelo que se realizan sobre las calles no pavimentadas, con el objetivo de mejorar su estado general y prolongar las condiciones de transitabilidad.

Asimismo, las intervenciones se complementan con trabajos de zanjeo, limpieza y acondicionamiento de cruces de calles, destinados a facilitar el escurrimiento del agua y evitar que la acumulación de humedad afecte nuevamente la superficie.

La vereda también es un espacio público

¿De quién es la vereda? ¿Del municipio o del propietario del inmueble? Estas son preguntas que se repiten constantemente. Y la respuesta va más allá de un título de propiedad. Tiene que ver con convivencia, seguridad y accesibilidad.

La respuesta a estas preguntas es clara: la vereda es un espacio público, destinado a la circulación segura de los peatones. Y si bien el propietario del inmueble tiene la obligación de mantenerla, esto no significa que sea su dueño o que pueda disponer de ella como si fuera un espacio privado.

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Según establece el Decreto N.º 949/19, es el frentista quien debe construir, mantener y reparar la vereda, además de conservarla limpia, con el pasto corto y en buenas condiciones. Salvo que los daños sean consecuencia de trabajos realizados por empresas de servicios públicos, como gas o agua, y en cuyo caso el reclamo deberá recaer sobre dicha empresa.

Pero tener la responsabilidad de mantener la vereda no otorga el derecho a ocuparla.

Cuando un auto se estaciona sobre la vereda, quienes caminan deben desviarse, rodearlo y muchas veces bajar a la calle para continuar su recorrido. Lo que puede parecer una simple comodidad para quien estaciona, se transforma en un verdadero obstáculo para una persona en silla de ruedas, alguien con dificultades visuales o motrices, un adulto mayor o una familia que circula con un cochecito de bebé. Lo mismo ocurre cuando se bloquean las rampas de acceso.

Y no se trata solamente de los vehículos. La vereda tampoco debería convertirse en un lugar de circulación para bicicletas, porque hacerlo puede generar riesgos para quienes caminan, especialmente cuando se circula a velocidad o sin advertir la presencia de peatones.

En definitiva, esto no debería ser una discusión sobre quién “es dueño” de esos metros frente a una vivienda. Se trata de empatía, de pensar cómo mis acciones pueden perjudicar al otro, de entender que la vereda es un espacio público y que todos tenemos derechos y responsabilidades sobre ella.

 

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