El proyecto de ley que busca reformar el Régimen de Zona Fría para recortar los subsidios a las tarifas de gas que tiene como objetivo el Gobierno nacional es un tema de gran preocupación para los afectados.
La iniciativa propone eliminar el beneficio automático por criterio geográfico para determinadas localidades y reemplazarlo por un sistema focalizado según el nivel de ingresos de los usuarios. Si esto llegara a concretarse, el pueblo que no llega a los diez mil habitantes deberá atravesar temperaturas de hasta ocho grados bajo cero sin poder calentar sus hogares. El aumento de la tarifa será alto: las boletas podrían llegar con incrementos de hasta el 50 por ciento.
En Salliqueló, la tierra del gasoducto y capital del novillo tipo, la gente tiene esperanzas en los legisladores para que los límites de la Zona Fría se conserven tal como están.
Ariel Succurro, intendente de la ciudad ubicada en el oeste de la provincia de Buenos Aires, está furioso con el presidente Milei.“Necesitamos un presidente que sienta. Hoy recibí a quince personas en la Municipalidad y trece están desempleadas. Una madre se puso a llorar porque para renovar el alquiler le pidieron 480.000 pesos. En enero pagaba 250.000 y ahora va a pagar 500.000. La gente se larga a llorar y se avergüenza. Milei no habla con los comerciantes de Salliqueló, a quienes les llegan facturas de luz de hasta dos millones de pesos. No tenemos un presidente que esté al lado de un matrimonio de jubilados que trabajó toda la vida y ahora tiene que elegir qué pagar porque él les sacó el Plan Remediar”, denuncia.
Ubicada en una región pampeana donde se producen algunas de las mejores carnes del mundo y aceite de girasol, Salliqueló debería ser una ciudad pujante. Sin embargo, la mayoría de sus habitantes no llega a fin de mes. Como si fuera poco, las empresas de medicina prepaga no están pagando las prestaciones en la tierra del gasoducto y la gente termina atendiéndose en hospitales públicos municipales y provinciales.
“Esto es terrible. Milei dijo que iba a achicar el Estado y lo está agrandando porque nos tenemos que hacer cargo nosotros. No damos más. La demanda es constante y creciente. Este gobierno es para los ricos del mundo y para los cuatro ricos de la Argentina”, asegura Succurro.
El exdiputado nacional Alejandro “Topo” Rodríguez, coautor de la ley Zona Fría y director del Instituto Consenso Federal, sostiene que no está claro por qué el Gobierno insiste en eliminar estos subsidios.
“No tiene un impacto fiscal significativo. El Gobierno está mintiendo cuando les dice a los periodistas que esto generaría un ahorro fiscal de entre 200.000 y 270.000 millones de pesos. No es cierto y lo demuestran los datos oficiales. El fondo fiduciario para los descuentos en las tarifas de gas se forma con un cargo adicional que todos los usuarios pagan mes a mes. Ese fondo dio superávit en 2021, 2022 y 2023. Asumieron Toto Caputo y Milei y pasó a dar pérdida: el primer año fueron 54.000 millones de pesos y el año pasado tuvieron un déficit de casi 9.000 millones. Son datos informados por la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía que conduce Caputo”, explica.
El déficit que registró en 2025 representa apenas el 0,0059 por ciento del Presupuesto nacional. Es como si una persona que gana dos millones de pesos por mes tuviera que aportar, por única vez en todo el año, 200 pesos.
“El déficit que dicen haber tenido lo recuperarán este año porque en el proyecto de ley que enviaron proponen aumentar el cargo adicional que se cobra para financiar el fondo de tarifas de gas. Están planeando sacarse de encima a tres millones de personas, además de clubes de barrio, instituciones, bibliotecas y centros de jubilados que tienen descuentos, y aumentar del 7,5 al 11,25 por ciento el cargo adicional. Van a volver a tener un superávit plus”, detalla Rodríguez.
El proyecto les quita los descuentos del 30 o el 50 por ciento a las zonas incorporadas en 2021 como ampliación de la Zona Fría. También elimina el beneficio del 50 por ciento para clubes y organizaciones sociales. El Gobierno asegura que, en algunos casos, lo reemplazará por lo que denomina “subsidios energéticos focalizados”, destinados a hogares cuyos ingresos sean inferiores a tres canastas básicas, es decir, alrededor de 4.300.000 pesos.
Esto significa que una familia de Santiago del Estero podría recibir el descuento si dos de sus integrantes reúnen ingresos inferiores a 4.300.000 pesos, aunque viva en una ciudad con el doble de temperatura que las localidades bonaerenses incluidas en la Zona Fría. Al mismo tiempo, un hogar ubicado en una ciudad helada podría perder el beneficio si tres de sus integrantes cobran un millón y medio de pesos cada uno.
“El descuento por Zona Fría está directamente vinculado con la salud porque en estas regiones se consume un 94 por ciento más de gas que en las zonas que no son frías, y más de la mitad de esa diferencia se explica por la calefacción. Este fondo siempre fue virtuoso desde el punto de vista fiscal porque nunca tocaba un solo peso del presupuesto. A partir de que entraron Milei y Caputo, comenzó a dar pérdida”, remarca Rodríguez.
Vivir como en la era del hielo
Johnattan Cides es nacido y criado en El Bolsón, provincia de Río Negro donde el frío helado es una constante en cada invierno. “Las facturas de gas ya vinieron al doble, de 90.000 pesos pasamos a pagar 180.000. No sé cuánto vendrá el mes que viene. Cammuzi -la distribuidora de gas más grande el país- hace lo que quiere. No le importa nada, a las escuelas no le dan más caudal. Imaginate a los particulares, reclamás y no pasa nada”.
En Tolhuin, provincia de Tierra del Fuego, el intendente Daniel Harrington denunció que cerca de un centenar de familias fueron afectadas por cortes en el servicio de gas durante la ola de frío extremo en la provincia, con temperaturas de hasta 18 grados bajo cero.
“Con estas temperaturas nos llamó muchísimo la atención una situación que se viene repitiendo desde el mes pasado. El mes pasado fueron alrededor de 140 usuarios y este mes llegamos también a casi 100”, advirtió.
Las facturas residenciales rondan actualmente entre los 48.000 y los 57.000 pesos mensuales, incluso con el beneficio de Zona Fría, aunque algunos hogares ya recibieron boletas de hasta 80.000 pesos después de los últimos aumentos.
Aseguran los vecinos que muchas veces los cortes se producen mientras la gente está trabajando. Cuando vuelve a su casa, se encuentra sin gas, el operario que realizó el corte ya se fue y la oficina está cerrada. No queda otra opción que esperar entre 24 y 48 horas para intentar resolver el problema.
En la ciudad balnearia de Villa Gesell, el frío puede alcanzar los dos grados bajo cero. Su intendente, Gustavo Barrera, asegura que existen 12.000 medidores y que la mitad de los usuarios tiene deudas o está atrasada con algún pago. Muchos ya recibieron avisos de corte.
“La tarifa está impagable. Si aumenta un 30 o un 50 por ciento más, dejaría a miles de familias fuera del sistema. Lo venimos anunciando. Hemos mantenido reuniones con Wado de Pedro, Juliana Di Tullio y otros legisladores para advertir sobre el perjuicio que provocaría el aumento. Y no se trata solamente de la tarifa del gas”, explica.
Las principales actividades económicas de Villa Gesell son el turismo y la construcción, dos industrias fuertemente golpeadas por las políticas del Gobierno nacional.
“Es un combo: el alquiler, la luz, los alimentos y ni hablar si tenés algún problema de salud”, advierte Barrera. El intendente señala que, en plenas vacaciones de invierno, la ciudad no alcanzó el 20 por ciento de ocupación y pronostica que la próxima temporada será igual o peor que la actual porque la gente ya no tiene capacidad de ahorro para salir de vacaciones.
Barrera tampoco es demasiado optimista frente al pedido de audiencia con el jefe de gabinete de Ministros, Diego Santilli.
“Este Gobierno les da la espalda a los gobernadores. Para ellos, los intendentes no existimos. La situación social es crítica y la tensión aumenta día a día. Cierran locales, los vecinos piden trabajo en la Municipalidad y crece el empleo precarizado”, concluye.
Mientras la Casa Rosada hace cuentas con la calefacción ajena, millones de argentinos se preparan para enfrentar una certeza brutal: para el Gobierno, vivir en un ambiente calefaccionado dejó de ser una necesidad básica y pasó a convertirse en un privilegio.







