Javier Milei celebró el dato de inflación de abril (2,6 por ciento) y responsabilizó a la oposición, a las protestas sociales y a supuestos “intentos de golpe de Estado” por la aceleración de precios de los últimos meses y la parálisis de la economía. Bajo un guión plagado de mentiras y excusas, el Presidente admitió que “cayeron los salarios” y se “frenó la actividad”, aunque eludió las responsabilidades del Gobierno.
El mandatario dedicó gran parte de la tarde de ayer a charlar en el streaming libertario Neura. Llegó al estudio con una remera de Allen & Company, un fondo buitre, que pretende apoderarse de Vaca Muerta. La charla duró dos horas y media y desde el principio dejaron en claro que no iban a hablar de “política”. Una forma sutil de decir que evitarían referencias a los escándalos de corrupción que acorralan al oficialismo: las denuncias por enriquecimiento ilícito a Manuel Adorni y la criptoestafa $LIBRA, por ejemplo.
En un clima relajado, Milei se dedicó a autoelogiar la gestión económica. “Se está retornando a la normalidad”, sentenció y apuntó contra la dirigencia opositora por el nivel de precios y la caída de los ingresos. Según el mandatario, la aceleración inflacionaria que comenzó en mayo del año pasado está vinculada “al riesgo que implicaba el kirchnerismo, los intentos de golpe de Estado, lo que hacía el Congreso con las leyes, la gente que nos tiraban a la calle para tratar de generar inestabilidad”. “Los medios jugaron en contra del programa económico. Hubo un intento de golpe de Estado. Hay que decirlo para que la gente lo sepa”, se quejó y los calificó a los periodistas de “basuras humanas”.
Milei además recurrió a una anécdota llamativa para seguir cuestionando al periodismo. Dejó entrever que un empresario —al que nunca identificó— habría intentado coimear a integrantes del Gobierno. “Si yo te bloqueo una coima, ¿a quién tendrías que haber criticado, al empresario que quiso coimear o al que no aceptó la coima? Los medios se pusieron del otro lado”, contó.
Sobre la delicada situación económica, Milei adujo que las operaciones de la oposición provocaron una “caída del precio de los bonos, una suba del riesgo país y un aumento de las tasas de interés”. Esa inestabilidad económica y la caída de la demanda de pesos, dijo Milei, hicieron que “pegue un salto el nivel de precios” producto de “un cambio de precios relativos”. “Esta situación se manifestó como aceleración inflacionaria”, completó.
Bajo ese argumento, el Presidente intentó justificar por qué, desde mayo del año pasado hasta marzo de este año, la inflación mensual subió en 10 de los 11 meses. El índice de abril, publicado ayer por el INDEC, mostró una desaceleración frente al 3,4 por ciento del mes pasado. Esa cifra fue festejada por el Presidente, a pesar de haber pronosticado que para esta altura de su gestión la inflación estaría prácticamente terminada o muy cerca de cero.
El Presidente también reconoció el aumento del deterioro social, aunque volvió a desligarse. “En el primer trimestre, además, tuviste el problema de la estacionalidad y de la guerra”, se defendió. “Yo comprendo que a la gente le generó una frustración enorme”, afirmó. En ese contexto, el libertario justificó el programa de ajuste con una frase desagradable: “Uno no se puede olvidar que hay gente atrás. No es… ¡cómo me masturbo mejor con un modelo! Es ‘tengo que tomar decisiones en un mundo con una incertidumbre de la reputa madre’”.
Respecto a la parálisis económica, el mandatario aseguró que responde a una supuesta corrida impulsada por sus adversarios. “Se aceleró la tasa de inflación. El working capital se contrajo por la corrida. La tasa de interés se fue por las nubes y la descoordinación que tuvo la economía fue fenomenal. Eso hizo que la economía se frenara en seco”, explicó y no encontró vinculación con los efectos recesivos que provoca el feroz programa de ajuste fiscal del ministro Luis Caputo.
“Entiendo que la gente se sienta mal porque se frenó la actividad, cayó el salario real y eso tuvo asociado un salto en la tasa de inflación, pero el escenario alternativo era inmundo. Una de las cosas que pasan cuando uno está en la silla eléctrica es que tiene que elegir entre un escenario malo y otro que es una reverenda mierda”, dijo para defender el ajuste de “15 puntos del PBI”.
Por último, indicó que “va a trabajar con el objetivo de hacer mierda a la inflación”. “Con Toto odiamos la inflación. Queremos que sea cero”, concluyó.







