Tras el ataque político judicial que sufrió la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que se tradujo en la anulación de sus elecciones internas, la intervención del gremio y el desplazamiento de su secretario general, Abel Furlán, las muestras de repudio se multiplicaron. Entre las primeras estuvieron las de CGT y del Frente Sindical Unido (FreSU) y ahora se expresaron el Partido Justicialista nacional, los bloques de diputados y senadores nacionales del peronismo e incluso legisladores de izquierda. Todos consideraron que la decisión de los camaristas es “arbitraria y antidemocrática” porque constituye una vulneración a la autonomía sindical y un avance deliberado del Gobierno nacional contra el derecho de los trabajadores. En tanto, el martes 26 a las 12 realizarán un abrazo simbólico en defensa de la UOM en la sede Adolfo Alsina 486.

El Partido Justicialista nacional emitió un comunicado donde señala que “la persecución y proscripción de dirigentes políticos y sindicales no son hechos aislados: son síntomas inequívocos de un país cuya democracia se encuentra seriamente amenazada por un gobierno de carácter autoritario y un poder judicial que actúa como su cómplice”.

El bloque de Unión por la Patria de Diputados señaló que los camaristas Víctor Pesino y María Dora González, responsables de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, son los mismos magistrados que hace unas semanas fallaron en contra del amparo presentado por la CGT para frenar la reforma laboral libertaria. “Este accionar deja en evidencia una clara direccionalidad judicial en perjuicio de quienes defienden el salario y la dignidad de los trabajadores”, aseguraron. Luego de aquella decisión, Pesino fue premiado por el oficialismo con una prórroga en su función de juez por 5 años más.

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Para los diputados peronistas, las razones de la intervención están a la vista: “Quieren llevarse puesto al movimiento obrero organizado de la Argentina para poder terminar con los derechos históricos de los trabajadores y las trabajadoras, facilitando así el camino hacia la precarización y el ajuste”, plantearon desde el bloque y le transmitieron su acompañamiento a los metalúrgicos: “Estamos a su entera disposición y acompañaremos todas las instancias necesarias para defender la democracia sindical y el modelo de organización de la clase obrera argentina”.

Los senadores del bloque Justicialista se ubicaron en el mismo sendero, remarcando la sincronía de la intervención con el escenario de ataque contra la industria y la lucha gremial. “No por casualidad, ocurre junto a un proceso de desindustrialización que tiene como consecuencia el cierre de 25.000 empresas y la caída del salario, agravado además por la sanción de una reforma laboral flexibilizadora que restringe el derecho de huelga y persigue a las organizaciones sindicales”, describieron, agregando el reciente apoyo de la Corte Internacional de Justicia al reclamo gremial.

Además, desde el bloque ratificaron su “compromiso irrenunciable con la libertad sindical, la democracia y los derechos de las trabajadoras y trabajadores”, enfatizando en que “La persecución y proscripción de dirigentes políticos y sindicales no son hechos aislados”, sino “síntomas inequívocos de un país cuya democracia se encuentra seriamente amenazada por un gobierno de carácter autoritario y un poder judicial que actúa como su cómplice”. “Para poder avanzar, este modelo necesita perseguir para disciplinar a las y los dirigentes sindicales y políticos, de la misma forma que lo hicieron con Cristina Fernández de Kirchner”, sentenciaron.

El rechazo a la intervención no se limitó a las filas peronistas. La legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Izquierda, Vanina Biasi, enfatizó en la necesidad de repudiar y resistir a la intromisión del Gobierno en la UOM porque “está al servicio de profundizar la pérdida de fuentes de trabajo y de los intereses patronales”, subrayó y exigió: “¡Asambleas de trabajadores en todas las fábricas! ¡Fuera la intervención!”.

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En cuanto al ámbito sindical, el abrazo a Furlán y la UOM fue inmediato. El gremio de Camioneros, encabezado por Hugo y Pablo Moyano, advirtió que ”no se puede permitir que se avance sobre las organizaciones gremiales que históricamente defendieron el trabajo y la industria nacional”. Para eso, llamaron a la unidad sindical “para enfrentar cualquier intento de disciplinamiento o persecución hacia los representantes de los trabajadores”.

Ni bien el fallo de la sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo vio la luz, un sin fin de regionales de la CGT de todo el país salieron a respaldar a Furlán. Las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas de La Matanza, los Camioneros del Chaco, y las filiales de la central obrera de San Martín, Mercedes/Navarro/San Andrés de Giles, Bell Ville, Villa Maria y Jujuy emitieron comunicados expresando su empatía con la situación de Furlán. Cuando se desempeñó como secretario del Interior de la Confederación General del Trabajo, el titular de la UOM junto a Horacio Otero normalizaron las casi 80 regionales que tiene la central obrera.

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