El ataque letal contra una boda en Irán ha puesto nuevamente el foco sobre el coste civil de la ofensiva estadounidense y sobre la respuesta de Washington ante las víctimas. Este viernes, Estados Unidos puso en duda la versión de Teherán sobre el bombardeo que, según las autoridades locales, alcanzó una celebración en el sur del país y dejó cuatro muertos y decenas de heridos.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, cuestionó los informes difundidos por los medios estatales iraníes y se mostró escéptico ante la versión de que el ataque se produjera durante una boda.
«Soy extremadamente escéptico al respecto», afirmó. El vicepresidente aseguró que había sido informado de la investigación abierta sobre el incidente, aunque reconoció que todavía no disponía de información suficiente para determinar si las fuerzas estadounidenses fueron responsables del ataque.
Vance insistió en que el ejército estadounidense no ataca deliberadamente a civiles, pero admitió que una operación militar puede acabar provocando víctimas que no estaban entre los objetivos. «Por desgracia, obviamente, a veces ocurren imprevistos», declaró.
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Las declaraciones de Vance llegan después de que las autoridades iraníes denunciaran que proyectiles estadounidenses alcanzaron, la noche del pasado martes, una vivienda donde se celebraba una boda en el pueblo de Kuhestak, en Sirik.
El ataque dejó cuatro muertos, incluido un niño de cuatro años, y 68 heridos, de los cuales 50 fueron hospitalizados, según el portavoz del Ministerio de Salud iraní, Hossein Kermanpour. En tanto, las autoridades iraníes actualizaron este jueves el balance de los ataques registrados entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre: al menos 18 personas murieron y otras 142 resultaron heridas.
Lo ocurrido en Sirik también generó preocupación en Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó estar «profundamente alarmado» por los informes sobre víctimas civiles, incluido el supuesto ataque contra la celebración.
El caso vuelve a poner el foco sobre las víctimas civiles de la ofensiva estadounidense contra Irán. No es la primera vez que Washington investiga su posible responsabilidad en un ataque con civiles entre las víctimas. En febrero, un ataque contra una escuela primaria de niñas en Minab dejó más de 150 muertos, en su mayoría niñas, según reportes citados por agencias. El Pentágono abrió entonces una investigación sobre lo ocurrido, mientras análisis posteriores apuntaron a la posible participación de fuerzas estadounidenses.
Irán amenaza con una respuesta «asimétrica» y «multicapa»
Mientras Washington asegura que intentará esclarecer lo ocurrido en Sirik, Teherán ha advertido que responderá a nuevos ataques estadounidenses.
El primer vicepresidente iraní, Mohammad Reza Aref, afirmó este jueves que cualquier nuevo ataque estadounidense encontrará una respuesta diferente a la empleada hasta ahora. La respuesta de Teherán, advirtió, será «asimétrica» y «multicapa», en una señal de que el Gobierno iraní contempla ampliar los frentes de confrontación si Washington vuelve a atacar.
«Los recientes crímenes de Estados Unidos contra el pueblo iraní han cambiado nuestros cálculos de seguridad y nuestra doctrina de defensa. A partir de ahora, nuestra respuesta será asimétrica, multicapa y estará dirigida a privar de seguridad al agresor», escribió Aref en X.







