«Colombia fue una de las grandes amigas de Israel, y esa amistad volverá a ser, más fuerte que nunca», escribió ayer Sa’ar en su cuenta de X, en una publicación en la que afirmó que ambos gobiernos trabajarán para fortalecer la alianza bilateral.
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Petro y los países islámicos rechazan la decisión
El anuncio del futuro Gobierno colombiano no tardó en generar rechazo tanto dentro como fuera del país. El presidente saliente, Gustavo Petro, criticó la decisión de Abelardo de la Espriella de trasladar la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén y advirtió de que supone una afrenta para el mundo islámico.
«Mover la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén es de una grosería máxima a todos los pueblos islámicos del mundo, cuya religión, como la del judaísmo, debe respetarse», expresó en X el mandatario saliente.
La decisión también fue condenada por la secretaría general de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que consideró la intención de Colombia de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén como «un lamentable alejamiento de las posiciones históricas» del país suramericano en «apoyo de los derechos legítimos del pueblo palestino».
En un comunicado publicado en X, la organización, que agrupa a 57 países miembros musulmanes, advirtió de que, de producirse este movimiento, «perjudicará las relaciones e intereses comunes entre Colombia y los Estados miembros» de la organización.
Asimismo, la OCI enfatizó su rechazo a esta «medida ilegal», al considerar que constituye una «flagrante violación de las resoluciones de las Naciones Unidas, en particular las 476 y 478 del Consejo de Seguridad, que afirman que toda medida israelí destinada a alterar el carácter de la ciudad de Jerusalén o su estatus jurídico y demográfico es nula y sin efecto».
Por último, exhortó al Gobierno colombiano «a revertir esta decisión ilegal, a apoyar los esfuerzos internacionales encaminados a lograr la paz sobre la base de la solución de dos Estados y a cumplir con sus responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la ONU».
Con este movimiento, Colombia pasaría a formar parte del reducido grupo de países que han trasladado su embajada a Jerusalén, una ciudad cuyo estatus sigue siendo uno de los principales puntos de disputa del conflicto palestino-israelí. Actualmente, solo Estados Unidos, Paraguay, Guatemala, Honduras, Kosovo, Fiji y Papúa Nueva Guinea tienen su representación diplomática en Jerusalén, una decisión que rompe con el consenso internacional, que considera el estatus definitivo de la ciudad una cuestión que debe resolverse mediante negociaciones entre israelíes y palestinos.







