En lo que la comunidad internacional considera una ventana de oportunidad para la paz, Israel y Líbano acordaron abrir negociaciones directas por primera vez en más de 30 años. Tras una reunión trilateral en Washington impulsada por Estados Unidos, las partes se sentaron a la mesa en un intento de rebajar las tensiones, aunque las diferencias también quedaron en evidencia.
Ahora bien, el anuncio de apertura de negociaciones llega en medio de una fuerte escalada: los ataques israelíes en Líbano han dejado más de 2.100 muertos y más de un millón de desplazados desde el 2 de marzo, pese a los llamados internacionales a un alto el fuego.
Estados Unidos calificó el encuentro como un “gran logro”. La reunión, celebrada el martes en el Departamento de Estado, reunió a la embajadora de Líbano, Nada Hamadeh Moawad, y al embajador de Israel, Yechiel Leiter, junto al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y al embajador de Washington en Líbano, Michel Issa.
Estas son las claves y qué está en juego.
¿Por qué se reunieron?
Las hostilidades entre Hezbollah e Israel se remontan a décadas, pero se intensificaron desde el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo libanés respaldó a los palestinos en el contexto de la ofensiva israelí contra Gaza.
En 2024, Israel golpeó la cúpula de Hezbollah y mató a varios de sus miembros mediante la explosión de buscapersonas y walkie-talkies manipulados. El 27 de septiembre de ese mismo año, también asesinó a su histórico líder, Hassan Nasrallah.
En noviembre de 2024, ambas partes acordaron una tregua que se mantuvo, aunque frágil y marcada por reiteradas denuncias de violaciones por parte de Israel. Sin embargo, los enfrentamientos se reanudaron tras la muerte del entonces líder supremo de Irán, Alí Jamenei, asesinado el 28 de febrero en un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos, en el inicio de su ofensiva contra Teherán.
Desde entonces, los ataques de Tel Aviv han dejado al menos 2.100 muertos. Israel también lanzó una incursión terrestre en el sur del país.
Ahora bien, en un intento por frenar la escalada, Líbano propuso conversaciones directas. Sin embargo, Israel no respondió de forma positiva hasta la semana pasada, después de que bombardeos letales alcanzaran zonas comerciales y residenciales densamente pobladas en Beirut el 8 de abril, lo que provocó indignación internacional y amenazas de Irán de poner fin al alto el fuego anunciado poco antes con Estados Unidos.
Desde que Washington anunció la tregua con Irán, tanto Pakistán como Teherán, que actúan como mediadores, han señalado que la ofensiva israelí en Líbano entra dentro del marco del acuerdo. Israel y EE.UU. lo rechazan y sostienen que no están obligados por ese entendimiento en territorio libanés.
Las conversaciones marcaron un raro contacto directo entre las partes, aunque cabe destacar que Hezbollah no estuvo representado. De hecho, Naim Qassem, líder de Hezbollah, pidió suspender los diálogos incluso antes de que comenzaran. Las calificó de «inútiles» y pidió al gobierno libanés centrarse en detener la agresión israelí.
Además, el Movimiento Amal —que mantiene una alianza con Hezbollah— rechazó las conversaciones directas celebradas en Washington entre funcionarios libaneses e israelíes y reafirmó su negativa a participar en cualquier negociación directa con Israel.
Mustafa Fawani, jefe del órgano ejecutivo del movimiento, afirmó que Amal sigue comprometido con el marco de alto el fuego supervisado por el “comité de mecanismo”, al que describió como el organismo encargado de aplicar la tregua anunciada en noviembre de 2024. Añadió que Israel “no ha cumplido” el acuerdo.
¿Qué se dijo tras la reunión?
La embajadora libanesa Moawad calificó el encuentro de «constructivo», pero dijo que también pidió un alto el fuego y defendió «la plena soberanía del Estado sobre todo el territorio libanés», entre otros puntos.
Beirut describió las conversaciones en Washington como un primer paso exploratorio enfocado en lograr el cese de los ataques israelíes, según informó Al Jazeera citando al ministro de Cultura, Ghassan Salame.
El ministro libanés reconoció que Líbano participa con una capacidad de presión limitada, pero señaló que el gobierno intenta “reafirmar la autoridad del Estado” y mantener su proceso separado de negociaciones regionales más amplias que involucran a Irán.
Añadió que la exigencia de Israel de desarmar a Hezbollah no puede resolverse rápidamente y advirtió que ese proceso necesariamente “llevará tiempo” y no puede completarse en pocos días.
Por su parte, el embajador israelí Yechiel Leiter destacó el «maravilloso intercambio» durante las conversaciones y afirmó que ambos países están «del mismo lado». «Lo disfrutamos juntos. Tuvimos un maravilloso intercambio de más de dos horas», dijo a periodistas. «Hoy descubrimos que estamos del mismo lado», agregó.
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