Los ricos estados del Golfo enfrentan su mayor desafío de seguridad alimentaria desde la crisis mundial de alimentos de 2008, ya que el conflicto con Irán amenaza los puertos y altera el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz.

El conflicto que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel, está poniendo a prueba las estrategias adoptadas después de 2008, cuando el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos llevó a las naciones del Golfo a apostar por políticas dependientes de importaciones, basadas en invertir grandes sumas de dinero en proyectos agrícolas en el extranjero.

Esa estrategia reemplazó los costosos programas previos que buscaban aumentar la producción interna de granos estratégicos, pero que chocaban con el clima extremo de la región y la escasez de agua. Arabia Saudí, por ejemplo, comenzó a reducir su programa de cultivo de trigo doméstico en 2008 para depender casi exclusivamente de las importaciones.

Ahora, con el transporte marítimo global interrumpido y el espacio aéreo cerrado en muchos países de una región que depende entre un 80% y 90% de las importaciones de alimentos, se esperan aumentos de precios y escasez de algunos productos.

“Con más del 70% de los alimentos de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) importados a través del estrecho de Ormuz, los estados del Golfo enfrentan escasez si la guerra persiste”, dijo Neil Quilliam, investigador asociado del think tank Chatham House.

“Si bien los países del CCG han tomado medidas para diversificar proveedores y garantizar reservas suficientes para soportar interrupciones, esto solo puede durar varios meses. A partir de ese momento, los aumentos de precios y los plazos de entrega más largos comenzarán a afectar los mercados”.

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Punto crítico de Ormuz

Los analistas advierten que incluso bloqueos temporales en Ormuz que obliguen a desviar tráfico de los puertos principales a puertos más pequeños generarán tensiones.

La mayoría de los principales puertos del Golfo, incluidos Jebel Ali en Dubái y los puertos principales de Kuwait, Bahréin, Qatar y la costa del Golfo de Arabia Saudí, están ubicados en lugares por donde tendría que pasar la mayor parte del tráfico entrante a través de la vía de Ormuz.

Los ataques iraníes han golpeado muchos de esos corredores vitales, incluido Jebel Ali, el puerto de contenedores más grande de la región, suspendiendo operaciones durante varias horas esta semana.

“El mayor efecto inmediato será debido al bloqueo de Jebel Ali, que sirve a unas 50 millones de personas”, dijo Ishan Bhanu, analista principal de productos agrícolas en Kpler, sobre el puerto de Dubái, que también funciona como centro de reexportación hacia la región y más allá.

Los puertos de los Emiratos fuera del estrecho tienen capacidad limitada.

Khorfakkan puede manejar 5 millones de contenedores de 20 pies (TEU) y Fujairah menos de un millón, por lo que les resultaría difícil compensar la capacidad perdida en Jebel Ali o en el puerto Khalifa de Abu Dabi.

“Qatar, Kuwait, Bahréin e Irak se vuelven efectivamente países sin salida al mar y dependerán de rutas terrestres a través de Arabia Saudí”, agregó Bhanu, advirtiendo sobre costosos cuellos de botella.

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Esos cuellos de botella aún no se han manifestado, y los Emiratos Árabes Unidos han afirmado que sus reservas estratégicas de productos vitales cubren entre cuatro y seis meses de necesidades. El gobierno instó a los residentes a reportar aumentos de precios injustificados a través de una línea directa habilitada para ello.

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