Los días de espera por los resultados de las elecciones en Israel terminaron este viernes, y el panorama no luce muy favorecedor para el primer ministro Benjamín Netanyahu. Aunque su coalición de partidos de derecha y ultraderecha lideró la votación del pasado martes, ganando 53 de los 120 escaños del Parlamento, se quedó considerablemente corto para asegurar una mayoría que lo mantenga en el poder. Además, la diferencia con los 48 escaños que alcanzó del bloque opositor, en cabeza del centrista Gadi Eisenkot, tampoco fue muy cómoda: son apenas cinco.
A lo que se suma un logro de las agrupaciones árabes Ra’am y la Lista Conjunta que, según el conteo de la Comisión Electoral Central, consolidaron un avance decisivo al obtener juntas un total de 19 escaños. Esta cifra podría convertirlas en pieza clave de las negociaciones de coalición.
Un resultado destacado que llega, además, después de que en los últimos días políticos, figuras cercanas al primer ministro y el propio Netanyahu acusaran sin fundamento ni pruebas a las agrupaciones árabes de supuesto fraude electoral. Algo que Ra’am y la Lista Conjunta negaron con vehemencia.
De hecho, Ahmad Tibi, líder del bloque parlamentario de la Lista Conjunta Árabe, señaló al primer ministro y a sus aliados políticos de llevar a cabo “una campaña abierta contra los votantes palestino-israelíes a la vista de todos” tras las elecciones. Durante una entrevista exclusiva con la agencia turca de noticias Anadolu, Tibi rechazó las acusaciones del entorno político de Netanyahu: “La única dirección para ladrones es la Oficina del Primer Ministro Netanyahu”.
“Benjamín Netanyahu es la última persona que puede darnos lecciones sobre honestidad e integridad”, insistió Tibi antes de recordar las acusaciones de corrupción contra el primer ministro, y las investigaciones penales que involucran a otros funcionarios del gobierno.
El esfuerzo de Netanyahu contra las agrupaciones árabes
Tras las elecciones del martes, políticos y medios de comunicación afirmaron que se sospechaba que los partidos árabes supuestamente habían recibido fondos de Qatar para financiar la compra de votos. Tanto ese país como las agrupaciones rechazaron desde el primer momento las acusaciones, mientras que el opositor Eisenkot acusó al primer ministro de intentar «deslegitimar» los resultados electorales.
Pero los señalamientos no terminaron ahí. Para no ir muy lejos, la agencia de noticias Reuters reportó que este jueves Netanyahu insistió, de nuevo sin ninguna evidencia o prueba, en que el récord de victorias de los partidos árabes se debió supuestamente a un fraude electoral, en declaraciones que no solo escalan el tono de su ya violenta retórica contra esta población sino que también dejan en evidencia algo de desesperación.
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Por su parte, aunque sin referirse directamente a los señalamientos contra los partidos árabes, la comisión electoral afirmó este jueves que parte de la información que había circulado era totalmente infundada.
Ahora, el Shin Bet, la agencia de seguridad interna de Israel, declaró que estaba investigando presuntas irregularidades, pero aclaró que no pretendía «lanzar acusaciones ni culpar a todo un sector que acudió a votar de forma democrática y legal».
“Quieren que los árabes no voten para poder seguir gobernando”
A lo largo de su entrevista con Anadolu, Tibi definió la elevada participación de los votantes árabes como un importante logro político que le impidió a Netanyahu aferrarse al poder con otra mayoría parlamentaria. “Netanyahu está profundamente preocupado por la alta participación de los votantes árabes, ya que bloqueó y frustró su plan de formar otro gobierno bajo su liderazgo”, afirmó.
En esa línea agregó que la participación de los votantes árabes también impidió que políticos de extrema derecha, como Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional y Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, se mantengan en el poder. “Netanyahu no puede formar gobierno. Itamar Ben-Gvir jamás volverá a ser ministro” añadió.
En esa línea, acusó al bando político de Netanyahu de intentar desalentar la participación palestino-israelí para mantenerse como primer ministro. “Quieren que los árabes no voten para poder seguir gobernando. Nuestros votos frustraron sus planes”, declaró.






