La maniobra para borrar o volver inaccesible el contenido de los celulares de dos colaboradoras a quienes el diputado Gerardo Milman (PRO) les dijo –según un testigo–  «cuando la maten yo estoy camino a la costa» dos días antes del atentado a Cristina Fernádez de Kirchner, seguirá sin ser investigada. Lo decidió el fiscal en un dictamen del martes último, donde rechazó medidas pedidas por la querella de la dos veces presidenta en una causa residual sobre las posibles conexiones políticas con el intento de magnicidio que tramita con evidente lentitud. Hace un año y dos meses una de las secretarias declaró que cuando surgió la «pista Milman» fue con su compañera a una oficina de Patricia Bullrich, donde las esperaba un perito que manipuló los celulares, incluso el del legislador, que estaba presente. Hubo tiempo para eso porque la jueza María Eugenia Capuchetti se había negado a secuestrarles los teléfonos. El experto sospechado de haber hecho el trabajo es Jorge Teodoro, a quien, la ahora ministra de Seguridad nombró director de Tecnología de la Información de su cartera. 

«No ha lugar» dice el documento de la fiscalía que alega que por ahora no ve razones para avanzar en analizar si hubo una operación de encubrimiento o de qué se trató esa cumbre para borrar celulares en plena investigación del ataque a CFK. El dictamen de Carlos Rivolo tiene fecha del 25 de junio, un día antes de que empezara el juicio oral por el intento de asesinarla, en el que se juzga por la tentativa de homicidio, a Fernando Sabag Montiel (el hombre que intentó disparar, pero la bala no salió), su novia Brenda Uliarte y Gabriel Carrizo, dueño del negocio de los copos de azúcar que la pareja vendía. Quedaron afuera del proceso las posibles terminales políticas o móviles económicos. Al elevar la causa a juicio, la jueza y el fiscal dijeron que no habían encontrado nada concreto. Pero con medidas de prueba en trámite dejaron un expediente abierto sobre la cuestión.

Sin embargo, nunca se allanaron domicilios de Milman ni se secuestraron sus dispositivos, pese a que la Cámara Federal lo dispuso el 1 de noviembre último y la Cámara de Diputados dio aval. El único celular que él entregó para mostrarse colaborador, era un modelo (Iphone 14 Pro Max) que salió a la venta después del atentado, que recién comenzó a usar dos meses después y que ni se pudo peritar por falta de tecnología adecuada. La fiscalía pidió asistencia a Israel, pero la embajada nunca resopodió. Otro equipo Milman dijo que lo había perdido en una mudanza.

«Borrar todo»

«Nos fuimos a Av. De Mayo 953, 3er. piso, oficina de Patricia Bullrich. Llegamos ahí, no había nadie, solo estaba Milman con el perito, cuyo nombre no recuerdo, pero era morocho, grandote, de unos 60 años aproximadamente, vestido de civil. En ese momento, nos enteramos por Milman, no se si abogados o qué, que habían pedido el secuestro de nuestros celulares. Nunca dijo quién le informó. Y en ese mismo momento le di mi teléfono y estuvo analizándolo y decide borrar todo». Esa es parte de la declaración testimonial del 5 de mayo de 2023 de Ivana Bohdziewicz, una de las asesoras que estaban con Milman en el bar Casablanca de la esquina del Congreso cuando el testigo Jorge Abello dice que le escuchó pronunciar al diputado la famosa frase que podría conectarlo con el atentado o suponer que sabía algo. La otra mujer es Carolina Gómez Mónaco. Según Bohdziewickz su colega la citó en un bar «Tienda Café» por Palermo y de ahí fueron al domicilio en cuestión, que es el del Instituto de Estudios Estratégicos en Seguridad (IEES) de Bullrich. También dijo que a Gómez Mónaco la mandaron a comparar un Iphone nuevo con una contraseña modificada, aunque tenía otro celular, y que el aparato del diputado estuvo también en manos del perito.

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La cronología de algunos hitos de la causa es relevante para entender la cantidad de obstáculos que hubo para esclarecer qué hubo detrás del intento de asesinar a Cristina el 1 de septiembre de 2022. El testigo Abello tardó en decidir presentarse: lo hizo el 23 de ese mes. La jueza corroboró con cámaras de la zona que Milman había estado en el bar señalado en un horario coincidente con dos mujeres, que resultaron ser sus asesoras, y que él –en efecto– se fue a la costa. Citó a las jóvenes recién el 26 de octubre. Pese a que negaron esa reunión (hasta que les mostraron el video), a que se contradijeron y a la insistencia de la querella,  Capuchetti no les incautó los celulares. Los abogados de CFK –Marcos Aldazabal y José Manuel Ubeira– apelaron y la Cámara Federal le señaló a Capuchetti que no podía dejar esa línea de investigación en la nada. Volvió a citar a las asesoras y el 1 de diciembre declararon y entregaron sus aparatos. Bohdziewicz alegó que había borrado el contenido porque quería preservar su intimidad. Gómez Mónaco, que había cambiado el dispositivo. La primera contaría después que esa cumbre en la oficina de Bullrich fue el 10 de noviembre.

En el verano de 2023 se peritaron los teléfonos. Solo del de Bohdziewicz fueron recuperados algunos chats. Había un grupo que se llamaba «Las reinas de la oficina», donde dos días antes del encuentro en Casablanca, ella decía al grupo del trabajo: «Chicas borren todo». No está claro si los mensajes estaban relacionados problemas que tenían con Milman o con algo vinculado al ataque a CFK. Ivana fue despedida. Gómez Mónaco siguió trabajando con el diputado. Cuando se hicieron públicos los chats, Carolina le habría  recomendado a Ivana –según ésta relató– que hablara con el abogado «de Patricia» (Bullrich). Fue entonces Bodhziewicz terminó declarando como testigo, denunció que su excompañera la presionaba y la historia del encuentro con el perito que vaciaría los aparatos. El fiscal pidió entonces que se analizaran los celulares de Milman. Entre rechazos de la jueza y la burocracia que empeora oportunamente en estos casos, nada sobre el diputado avanzó.

Más barreras

Aunque sea una obviedad, la única forma de saber si hay algo que pueda comprometer a Milman –que fue mano derecha de Bullrich y su número dos en Seguridad durante le macrismo–, es que se investigue. Las dilaciones y la extraña trama de los teléfonos (en una causa donde casualmente la principal prueba, el celular de Sabag Montiel, fue dañada al segundo día), solo sugieren que podría haber cierto interés en esconder algo. Por eso la querella insistió en pedir que se investigue no sólo la pista Milman sino todo lo que relató Bohdziewicz. La parsimonia para tratar esta cuestión es burda al lado de la rapidez con la que la propia jueza mandó a investigar al testigo Abello por supuesto falso testimonio. El nuevo dictamen solo profundiza las dudas.

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¿Qué pidió la querella de CFK y ahora se rechaza analizar? Determinar si existe el bar mencionado por Ivana en Scalabrini Ortiz y Santa Fe; verificar si el local conserva cámaras y si hay otras filmaciones disponibles de las inmediaciones (de la Ciudad o privadas); si las hay, que se analicen imágenes entre el 1 y el 30 de noviembre de 2022; lo mismo para la zona de las oficinas de Bullrich y el interior de ese edificio; a nombre de quién está el inmueble donde se hizo la reunión; si Bullrich y Milman tienen causas, quiénes son sus peritos; quién es el perito que señaló Ivana y con qué abogado hicieron consultas por teléfono. ¿Tuvieron ellos comunicaciones con el diputado, sus secretarias, los imputados por la tentativa de homicidio y otros personajes de la causa?

Según el fiscal «hasta el momento no existe (…) indicio alguno de que los teléfonos celulares que utilizaran tanto Bohdziewicz como Gómez Mónaco registraran información de interés vinculada con el planeamiento y/o la ejecución del intento de homicidio contra la vicepresidenta». Además pide esperar el resultado del análisis del aparato aportado por Milman y otro de Gómez Mónaco, ambos modelos de Iphone posteriores al atentado. Incluso en el caso del diputado, pide esperar «el eventual secuestro y posterior extracción de información» de otros dispositivos. La decisión es apelable.

«La decisión de no investigar lo que pasó con el borrado de celulares a nuestro criterio es completamente infundada», advierte Aldazabal, abogado de Fernández de Kirchner. «Evidentemente no surgieron indicios de delictividad en los celulares de Gómez Mónaco y Bohdziewicz porque se secuestraron después de esa reunión en la que justamente se borró el contenido. Y los celulares nuevos de Milman y Gómez Mónaco ya sabemos que no van a dar nada, por la fecha de adquisición y porque son modelos que no se pueden abrir con la tecnología disponible, algo que parece haber recomendado la persona que participó en ese borrado», explica. «Esto obstruye la posibilidad de investigar un hecho gravísimo que está estrictamente vinculado a la causa, y la prueba de que eso sucedió la da una testigo que participó, no lo decimos nosotros. En una investigación de esta magnitud, no puede dejar de investigarse algo de esta gravedad con prueba tan contundente como ese testimonio. El hecho de que se juntaran a borrar el contenido de celulares que les podían secuestrar ya de por sí es una prueba importante», enfatizó.

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El delay judicial 

Tras la aparición de Milman en la causa, la querella alertó en un escrito del 6  de octubre de 2022 sobre su “extraña” y “sospechosa” “actividad legislativa”. Se refería a seis proyectos y pedidos de informe que presentó antes y después del atenado. Recién esta semana el fiscal pidió los proyectos a la Cámara de Diputados. El más llamativo había sido el que, dos semanas antes del hecho, pedía saber qué medidas estaba tomando el Poder Ejecutivo frente a lo que él consideraba una escalada amenazante hacia ciertos jueces, fiscales y periodistas pero principalmente pedía detalles sobre la custodia de la entonces vicepresidenta y si sería reforzada. Era la época del alegato del fiscal Diego Luciani en el juicio «Vialidad», que motivó las movilizaciones para respaldara a CFK alrededor de su vivienda, que se cortaron cuando intentaron matarla. Milman fundamentaba:  «No vaya a ser que algún vanguardista iluminado pretenda favorecer el clima de violencia que se está armando, con un falso ataque a la figura de Cristina, para victimizarla, sacarla de entre las cuerdas judiciales en las que se halla y no puede salir, y recrear un nuevo 17 de octubre que la reivindique ante sus seguidores».

Cuando declaró, Bohdziewicz contó bajo juramento que le había llamado la atención un mensaje de Milman a su equipo donde se jactaba de haberse anticipado al intento de asesinato. «Me acuerdo que Jerry (apodo de Milman) nos dice en un grupo que busquemos el proyecto del día —no recuerdo la fecha— y que lo leyéramos, como canchereando, como que veía el futuro. Estábamos hablando del proyecto de la custodia y todo ese coso, que la verdad nunca lo leí».

«Si hablamos de demora, nos llamó la atención que otra prueba que pedimos hace tiempo y que se resuelve con dos clicks ingresando al registro de Migraciones se concretó recién ahora: se confirmó, de hecho, que Fernando ‘Teco’ Villares (que fue jefe de gabinete de Milman en Seguridad) compartió un vuelo a Perú con Hernán Carrol», señaló Aldazabal. Carrol fundó una agrupación llamada Nueva Centro Derecha, juntó a Bullrich y a Javier Milei, y se vinculó con Brenda Uliarte y Sabag Montiel, a punto tal de que le mandó un mensaje a ella cuando detuvieron al novio ofreciéndole un abogado. Pero tampoco fue investigado. Cuando le incautaron un celular, había sido borrado el día anterior. «No sabemos qué hicieron juntos Carroll y Villares en un viaje pero para nosotros es una prueba relevante», dijo el abogado.

Se supone que llegó la hora de hacer un entrecruzamiento de llamadas entre los celulares de Milman y sus asesoras, con los de Sabag, Uliarte y Carrizo, que incluya a un primo policía de la chica interlocutores en común, «abonados puente» y geolocalizaciones. El fiscal quiere hacerlo pero pidió que resuelva Capuchetti. La jueza le dijo el miércoles que primero tiene que poner los «lineamientos». Y así pasan los días.

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